El oro rebotó este martes desde sus mínimos de dos semanas, impulsado por compras de oportunidad tras la fuerte caída de la sesión anterior. El movimiento en el precio del oro llega mientras los inversionistas esperan el informe de inflación de Estados Unidos y el testimonio del presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh.
A las 09:58 GMT, el oro al contado (XAU/USD) avanzaba 0.5% hasta US$4,021.87 por onza, mientras que los futuros del oro subían 0.55% a US$4,027.22. La plata (XAG/USD) ganaba 0.78% hasta US$58.10 por onza y el platino (XPT/USD) aumentaba 0.34% a US$1,609.82.
El metal precioso recuperó parte de las pérdidas sufridas el lunes, cuando cayó cerca de 3%, su mayor descenso diario en más de un mes. Durante esa sesión, el oro llegó a cotizar brevemente por debajo de los US$4,000 por onza por primera vez en tres semanas.
La presión sobre los mercados aumentó tras una nueva escalada del conflicto en Medio Oriente. El presidente Donald Trump anunció el restablecimiento del bloqueo estadounidense contra el transporte marítimo iraní y declaró a Washington como el «Guardian of the Hormuz Strait», además de proponer un cargo del 20% sobre las mercancías que crucen esa vía estratégica.
Estos acontecimientos elevaron las preocupaciones de que un alza en los precios de la energía impulse nuevamente la inflación y complique los esfuerzos de la Reserva Federal para devolverla a su objetivo. Para el oro, el escenario representa un equilibrio delicado: la inflación suele reforzar su atractivo como activo de refugio, pero también puede elevar las expectativas de una política monetaria más restrictiva, impulsando al dólar y a los rendimientos de los bonos.
El metal también enfrentó presión luego de que el gobernador de la Reserva Federal, Christopher Waller, afirmara que podría ser necesario elevar las tasas de interés en el corto plazo si la inflación subyacente continúa mostrando presiones generalizadas.
Los analistas de ANZ señalaron que el recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente ha reforzado la expectativa de precios energéticos elevados, incrementando la probabilidad de una política monetaria más restrictiva. El banco indicó que el mercado ya asigna una probabilidad del 43% a un aumento de tasas durante la reunión de la Reserva Federal del 28 y 29 de julio.









