DIARIO FINANCIERO.- El Banco Central de la República Dominicana (BCRD) decidió mantener sin cambios la tasa de política monetaria en 5.25% anual, en línea con el tono cauto que viene marcando la autoridad monetaria en un semestre en el que la inflación local sigue presionada por factores externos y en el que las expectativas de mediano plazo aún dependen de cómo se comporten los precios del petróleo.
La decisión, adoptada en la reunión de junio, deja la tasa de facilidad permanente de expansión de liquidez (Repos a 1 día) en 5.75% anual y la tasa de depósitos remunerados (Overnight) en 4.50% anual. Con este movimiento —o más bien, con la ausencia de él— el BCRD confirma que su prioridad sigue siendo anclar expectativas antes que estimular el crédito, incluso cuando la actividad económica muestra tracción.
La Tasa De Política Monetaria Y El Choque Del Petróleo
El comunicado del Banco Central ofrece una lectura clara del cálculo interno. Las presiones inflacionarias de los últimos meses, sostiene, están asociadas a un choque de oferta negativo por los precios internacionales del crudo, no a un desequilibrio de demanda interna. Ese diagnóstico es crítico: en un escenario donde la inflación fuera de demanda, el mantenimiento de la tasa de política monetaria podría lucir insuficiente. Al tratarse de un choque de oferta transitorio, el manual dicta paciencia.
La caída reciente del precio del petróleo tras el acuerdo en Medio Oriente refuerza esa lectura. El sistema de pronósticos del BCRD proyecta que la inflación interanual podría permanecer por encima del rango meta durante los próximos meses, pero comenzaría a moderarse en el transcurso del segundo semestre a medida que se transmita el efecto del alivio energético. Las expectativas de inflación de mediano plazo permanecen ancladas al centro de la meta del 4.0% ± 1.0%, según los agentes económicos consultados en junio.
La Economía Corre Más Rápido De Lo Proyectado
La otra cara del mensaje es macro. El Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE) avanzó 4.7% interanual en mayo y acumula un crecimiento promedio de 4.2% entre enero y mayo, empujado por construcción, minería y servicios. Con ese ritmo, el BCRD estima que el crecimiento de 2026 podría ubicarse en el extremo superior del rango 3.5%-4.0% previsto en el Marco Macroeconómico, un ajuste al alza que confirma la resiliencia del ciclo dominicano frente al entorno global.
El crédito privado en moneda nacional se expande en torno al 9% interanual, impulsado por financiamiento a sectores productivos, un ritmo consistente con el PIB nominal. La combinación de una tasa de política monetaria estable, crédito creciendo cerca del 9% y una actividad económica dinámica sugiere que la política monetaria actual no está frenando la expansión, sino conteniendo el traspaso inflacionario.
Reservas Récord Y Peso Fuerte
En el frente cambiario, el balance de junio es sólido. El peso dominicano acumula una apreciación en torno al 5% al cierre del mes, apoyado en el flujo de divisas de sectores generadores como turismo, remesas, zonas francas y exportaciones. Las reservas internacionales se ubican en US$15,800 millones, equivalentes al 11% del PIB y a seis meses de importaciones, un colchón que supera las métricas recomendadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Ese blindaje externo es lo que permite al Banco Central mantener la tasa de política monetaria en un nivel restrictivo sin comprometer la estabilidad del tipo de cambio ni la confianza del mercado. En la práctica, el BCRD está utilizando la fortaleza cambiaria como amortiguador del ajuste inflacionario, evitando trasladar la carga íntegramente al crédito.
Un Escenario Condicionado Por Los Riesgos Geopolíticos
El comunicado no oculta que las perspectivas siguen condicionadas por la elevada incertidumbre internacional, con foco especial en el conflicto en Medio Oriente. La autoridad monetaria advirtió que gestionará activamente la liquidez del sistema financiero para que las tasas de interés bancarias se mantengan en niveles estables durante el próximo trimestre.
«Ante este cambiante panorama, el Banco Central continuará monitoreando la evolución de las condiciones internacionales, con el objetivo de adoptar oportunamente las medidas necesarias para el cumplimiento de la meta de inflación»
La lectura de mercado es clara: mientras el precio del petróleo no confirme una moderación sostenida, la tasa de política monetaria del BCRD tiene pocas razones para moverse. La ventana para un ajuste a la baja se abrirá cuando la inflación entre de forma verificable al rango meta, algo que el propio banco no espera antes de la segunda mitad del año.









