DIARIO FINANCIERO.- El precio del oro se encamina a cerrar su peor trimestre en más de una década, presionado por un dólar que no afloja y un mercado que ya descuenta que la Reserva Federal volverá a subir tasas en lugar de recortarlas. El metal cotiza este martes cerca de su mínimo de siete meses y acumula una pérdida superior al 11% en junio, su cuarto retroceso mensual consecutivo y un giro brusco frente al rally que dominó al activo refugio durante los últimos años.
En el mercado al contado, el oro subía apenas un 0,2% hasta los US$4.022,29 la onza a las 09:23 GMT, después de haber tocado en la apertura europea su nivel más bajo desde noviembre de 2025. Los futuros con entrega en agosto retrocedían un 0,1%, hasta US$4.036,50 la onza, en una sesión marcada por el reposicionamiento institucional previo al cierre de trimestre.
El Quiebre De Un Refugio
El dato que marca el trimestre va más allá del precio. El oro se dirige a su primera pérdida trimestral desde 2024 y a la mayor caída porcentual desde el segundo trimestre de 2013, un periodo que en su momento marcó el inicio de un ciclo bajista de varios años para el metal. La señal no ha pasado desapercibida entre los operadores, que vienen leyendo cada rebote como una oportunidad para vender, no para comprar.
«La incapacidad de mantener las ganancias pone de relieve la fragilidad actual del mercado, en el que los operadores siguen vendiendo al alza en lugar de comprar a la baja, lo que supone un cambio notable con respecto al comportamiento observado en los últimos años»
La frase es de Ole Hansen, analista de Saxo Bank, una de las voces más seguidas del mercado de materias primas, quien además fija un umbral técnico claro: «los precios deben superar primero los US$4.100 antes de que sea razonable considerar que se ha alcanzado un mínimo».
La Fed Cambia El Tablero
Detrás del castigo al oro hay un reordenamiento de expectativas sobre la política monetaria estadounidense. La guerra en Oriente Medio y el repunte de los precios de la energía han enterrado, al menos por ahora, la tesis de que la Fed bajaría tasas este año. Los datos de FedWatch del CME muestran que los operadores asignan ya una probabilidad del 64% a una subida de tasas en septiembre, un escenario impensable hace apenas tres meses.
El efecto sobre el oro es directo. Aunque el metal funciona como cobertura contra la inflación, las tasas más altas elevan el costo de oportunidad de mantener un activo que no paga rendimiento. A eso se suma un dólar firme que va camino de su segundo avance mensual consecutivo, encareciendo el oro para los inversionistas que operan en otras monedas.
La próxima prueba para el metal llegará desde el frente macro: el informe de empleo privado ADP y las nóminas no agrícolas de Estados Unidos serán determinantes para confirmar o desactivar la apuesta por un endurecimiento adicional.
Materias Primas En Modo Defensivo
El cierre de trimestre golpea también a otros activos. El petróleo se encamina a su peor desempeño trimestral desde principios de 2020, en medio de la evaluación del mercado sobre una eventual reanudación del diálogo entre Estados Unidos e Irán, aunque Teherán desmintió este lunes versiones sobre conversaciones en Doha.
En el complejo de metales preciosos, la plata al contado avanzaba un 0,6%, hasta US$58,64 la onza; el platino subía un 0,2%, a US$1.577,14; y el paladio ganaba un 1,04%, hasta US$1.266. Pese a las alzas puntuales, los tres metales cerrarán junio y el trimestre en terreno negativo, confirmando que el reacomodo de carteras hacia activos en dólares y renta fija de corto plazo no es exclusivo del oro.









