DIARIO FINANCIERO. El impacto económico de El Niño podría generar pérdidas de entre US$3 billones y US$7 billones para la economía mundial durante los próximos cinco años, según un análisis de economistas de Citigroup. En el escenario más severo, un denominado «super El Niño» representaría un costo equivalente al 6.4% del producto interno bruto (PIB) mundial, afectando sectores como la agricultura, la infraestructura, la productividad y los precios de los alimentos.
La advertencia fue realizada por un equipo encabezado por el economista Nathan Sheets en una nota publicada esta semana. El banco considera que, cuando la economía global comenzaba a superar el impacto inflacionario derivado de la crisis energética y los conflictos geopolíticos, un nuevo choque de oferta podría alterar nuevamente el crecimiento económico.
Citigroup alerta sobre un nuevo choque para la economía mundial
«Mientras un shock de oferta está disminuyendo, otro podría estar a la vuelta de la esquina», señalaron los economistas de Citigroup.
El informe sostiene que un evento intenso de El Niño podría generar efectos económicos durante varios años debido a la reducción de cosechas, daños a la infraestructura, interrupciones en las cadenas de suministro y menor productividad laboral causada por temperaturas extremas.
Para países dependientes de las exportaciones agrícolas o vulnerables a fenómenos climáticos extremos, el impacto podría traducirse en mayor inflación de alimentos, menores ingresos y un deterioro de las finanzas públicas.
La NOAA confirma que El Niño ya está presente
El Centro de Predicción Climática de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) emitió un Aviso de El Niño tras confirmar que el fenómeno ya está en desarrollo en el océano Pacífico ecuatorial.
Según la agencia estadounidense, las temperaturas superficiales del mar permanecen por encima del promedio en el Pacífico central y oriental, mientras los modelos climáticos proyectan que el fenómeno continuará fortaleciéndose durante el invierno del hemisferio norte de 2026-2027.
Los pronósticos elaborados por el Instituto Internacional de Investigación sobre Clima y Sociedad muestran una probabilidad de entre 97% y 98% de que El Niño permanezca activo hasta principios de 2027.
Además, la NOAA estima una probabilidad del 63% de que las anomalías de temperatura del océano superen los 2.0 grados Celsius, umbral considerado característico de un episodio «muy fuerte».
Satélites detectan señales de intensificación
Las observaciones satelitales de la NASA detectaron una gran onda Kelvin, un enorme pulso de agua cálida que se desplaza por el océano Pacífico y que suele anticipar el fortalecimiento de El Niño.
La NOAA también confirmó la formación de varias ondas Kelvin de hundimiento entre diciembre de 2025 y junio de 2026, acompañadas por un incremento continuo de las temperaturas subsuperficiales.
Mientras tanto, la región oceánica conocida como Niño 3.4, utilizada como principal indicador del fenómeno, ya presenta anomalías de 1.1 grados Celsius sobre el promedio histórico.
El precedente de 2015-2016 preocupa a los mercados
Citigroup recordó que el episodio de El Niño registrado entre 2015 y 2016, uno de los más intensos de la historia reciente, generó pérdidas económicas globales estimadas en US$5.7 billones, según datos citados por Fortune.
Los primeros modelos climáticos sugieren que el ciclo de 2026 podría alcanzar una intensidad similar o incluso superior.
Por su parte, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió a finales de mayo que existe una probabilidad del 80% de que El Niño se consolide entre junio y agosto de 2026, mientras las probabilidades de que continúe al menos hasta noviembre superan el 90%.
La organización alertó sobre un mayor riesgo de sequías, olas de calor, incendios forestales, pérdidas agrícolas y fenómenos meteorológicos extremos en diversas regiones del planeta.
¿Qué significa para República Dominicana?
Aunque República Dominicana no se ubica en el océano Pacífico, el desarrollo de un episodio fuerte de El Niño suele modificar los patrones climáticos del Caribe. Esto puede traducirse en períodos prolongados de sequía, reducción de las precipitaciones, presión sobre la producción agropecuaria y aumentos en los precios internacionales de alimentos y materias primas.
Para una economía importadora como la dominicana, estos efectos también podrían reflejarse en mayores costos de producción, presiones inflacionarias y un impacto sobre el crecimiento económico si el fenómeno alcanza la intensidad prevista por los organismos internacionales.







