DIARIO FINANCIERO.- El conflicto entre EE.UU. e Irán registró una nueva escalada durante la noche del miércoles, con ataques mutuos que alcanzaron objetivos en Kuwait y Bahréin. Este recrudecimiento de la violencia representa uno de los episodios más graves desde el inicio del cese al fuego, poniendo en jaque las conversaciones para un acuerdo de paz provisional.
Las fuerzas estadounidenses informaron haber sido blanco de misiles y drones tras inutilizar un petrolero vacío con destino a Irán. Por su parte, Irán atacó la principal base naval de EE.UU. en Bahréin y la base aérea Ali Al-Salem en Kuwait, donde al menos una persona falleció en el aeropuerto civil y varias resultaron heridas. En respuesta, EE.UU. atacó una torre de comunicaciones en la isla iraní de Qeshm, cerca del estratégico estrecho de Ormuz.
Esta escalada se produce en un contexto de creciente tensión, exacerbada por operaciones israelíes contra militantes de Hezbolá en Líbano. Aunque ambas partes habían acordado un marco general para extender la tregua por dos meses y reabrir el estrecho de Ormuz, las negociaciones sobre los detalles finales se han estancado. La situación ha provocado un aumento del 3% en los precios del petróleo Brent, alcanzando los 98,80 dólares por barril.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán condenó enérgicamente los ataques estadounidenses y advirtió sobre el alto costo de alterar la seguridad en el estrecho de Ormuz. EE.UU. afirmó que sus acciones fueron en defensa propia y que sus fuerzas no sufrieron bajas. Las negociaciones futuras enfrentan obstáculos significativos, incluyendo la exigencia iraní de un alto el fuego en Líbano, el desbloqueo de fondos y la gestión de sus reservas de uranio enriquecido.








