La economía de Nicaragua mostró una expansión superior al 6% en los primeros dos meses del año, según cifras divulgadas por el Banco Central de Nicaragua. El Índice Mensual de Actividad Económica creció 6.3% interanual en febrero y 6.5% después de impuestos.
En promedio, el IMAE del primer bimestre se ubicó en 6.4%, muy por encima del 1.3% registrado en igual período del año anterior. La cifra contrasta con las previsiones del Banco Mundial, que proyectan una desaceleración para Nicaragua este año.
La lectura económica de fondo es menos optimista. Una fuente empresarial citada por La Prensa advierte que el crecimiento estaría apoyado en el peso de las remesas, que representarían aproximadamente 30% del PIB del país.
El argumento central es que Nicaragua no estaría creciendo principalmente por productividad, empleo formal o inversión extranjera, sino por el consumo interno financiado por los ingresos que envían los migrantes. Ese flujo de dinero impulsa comercio, hoteles, restaurantes e intermediación financiera.
La nota también señala que el Gobierno lleva más de un año sin divulgar cifras oficiales actualizadas sobre remesas. En 2024, esos ingresos sumaron 5,243.1 millones de dólares, mientras estimaciones del BID citadas por el medio calculan que el año pasado habrían alcanzado 6,199 millones de dólares, un aumento de 18.2%.
Por sectores, el crecimiento del indicador en los primeros dos meses estuvo impulsado por minas y canteras, con 32.8%; construcción, con 18.2%; comercio, con 15.6%; hoteles y restaurantes, con 7.8%; e intermediación financiera, con 5.7%.
Del otro lado, la pesca y acuicultura cayeron 12.6%, la administración pública y defensa bajó 3.1%, la agricultura retrocedió 2.6%, energía y agua disminuyeron 2.3%, y silvicultura y extracción de madera bajaron 0.3%.
La agricultura apenas creció 0.7% acumulado en el bimestre, mientras la industria manufacturera también mostró un avance acumulado de solo 0.7%. La construcción, en cambio, creció 18.2%, impulsada por materiales como acero, asfalto, concreto premezclado, madera, piedra triturada, cemento y adoquines.
El dato central para inversionistas, analistas y empresarios es que el crecimiento existe, pero su composición importa. Una economía que se apoya de forma relevante en remesas y consumo puede mostrar dinamismo en el corto plazo, aunque siga enfrentando dudas sobre productividad, inversión y empleo formal.





