El IMAE de febrero 2026 marcó un alza de 3.9% interanual — el mejor resultado en 11 meses — sostenido por minería, construcción, turismo y crédito privado, en medio de un entorno internacional complejo y precios del petróleo al alza.
La economía dominicana mostró su mejor desempeño en casi un año. El Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE) de febrero 2026, publicado por el Banco Central de la República Dominicana (BCRD), registró un crecimiento interanual del 3.9% — la tasa de expansión más alta en los últimos once meses. En el acumulado enero-febrero, el promedio de crecimiento se ubica en 3.7%, consistente con las proyecciones del gobierno de expandirse entre 4% y 5% en todo el año.

Los sectores que lideraron el crecimiento son una señal positiva para el ciclo de inversión. La minería encabezó el ranking con un alza del 9.4%, impulsada por mayores volúmenes de extracción de oro, plata, arena y grava. La construcción creció 5.8%, jalada tanto por mayor gasto de capital público como por inversión privada en proyectos residenciales, comerciales y turísticos — beneficiada también por tasas de préstamo más favorables tras los recortes de la tasa de política monetaria del BCRD.
El Turismo Como Motor de Divisas
El turismo sigue siendo el motor más visible de la economía. En los primeros dos meses de 2026, la República Dominicana recibió 1,649,926 turistas no residentes por vía aérea, un crecimiento del 10% frente al mismo período de 2025. Ese flujo turístico impulsó directamente el valor agregado de hoteles, bares y restaurantes, que creció un 5.3%. La industria hotelera consolida su papel como palanca de desarrollo en un año de turbulencia global.
Crédito Privado y Zonas Francas
El crédito privado se expande a buen ritmo. La intermediación financiera, seguros y actividades relacionadas crecieron un 5.2%, sustentadas por una expansión del crédito al sector privado del 8.1% interanual — equivalente a RD$188,000 millones adicionales frente a febrero de 2025. Esa liquidez está filtrando a la economía real: la construcción, el consumo y los servicios profesionales lo reflejan.
Las zonas francas aportaron US$1,241 millones en exportaciones durante el período, con un crecimiento del 1.2% interanual — modesto pero positivo en un entorno donde los aranceles de EE.UU. generan incertidumbre sobre el futuro del comercio con el principal socio comercial dominicano, que absorbe el 59% de sus exportaciones.
Los Riesgos y Las Perspectivas
Los riesgos están identificados. El Banco Central advirtió que monitorea de cerca el contexto internacional «complejo, turbulento e incierto», marcado por conflictos geopolíticos y un nuevo shock de oferta derivado del aumento en el precio del petróleo — que cotizaba en torno a US$110 por barril a fines de marzo. El petróleo caro presiona la factura energética del país y puede elevar la inflación por encima del rango meta, complicando la política monetaria.
El panorama de mediano plazo sigue siendo alentador. Organismos internacionales, incluidos el Banco Mundial y el FMI, proyectan un crecimiento de entre 4.5% y 5% para el año completo. El ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz, ha reiterado que la combinación de política monetaria acomodaticia y política fiscal expansiva — con el gasto de capital duplicado en los últimos seis meses — es el ancla de ese dinamismo. El próximo objetivo de largo plazo del gobierno: alcanzar el grado de inversión antes de 2028.
Para los tomadores de decisiones empresariales, el mensaje es claro: la República Dominicana mantiene el rumbo de crecimiento en un ambiente global difícil. Los sectores de construcción, turismo, minería y servicios financieros ofrecen las mejores oportunidades de inversión en el corto y mediano plazo.















