DIARIO FINANCIERO.- A un año de los aranceles recíprocos más agresivos desde los años 30, el déficit comercial de EE.UU. alcanzó un máximo histórico, la manufactura perdió casi 100,000 empleos y la Corte Suprema declaró la mayoría inconstitucional — pero el mundo del comercio ya no es el mismo.
El 2 de abril de 2025, el presidente Donald Trump anunció desde el Rose Garden de la Casa Blanca los aranceles recíprocos más ambiciosos en casi un siglo. Lo llamó el «Día de la Liberación». Un año después, el balance es contundente: los aranceles no redujeron el déficit comercial, no revitalizaron la manufactura y no bajaron los precios al consumidor — pero sí transformaron el sistema de comercio global de manera que parece irreversible.
Las tasas arancelarias se dispararon del 2% al 21% en semanas. La tasa efectiva promedio — lo que EE.UU. recauda en derechos de aduana como porcentaje de las importaciones totales — comenzó 2025 en apenas el 2%, nivel que se había mantenido estable por años. Tras la inauguración de Trump, los aranceles escalaron hasta su punto más alto en un siglo, superando el 21% brevemente justo después del «Día de la Liberación». Hoy esa tasa se ubica en torno al 11%, luego de que fallos judiciales, exenciones y nuevos acuerdos comerciales recortaran el muro arancelario original.
El Golpe a la Manufactura y la Agricultura
El golpe más duro lo recibió la manufactura. Según datos de la Unión Nacional de Contribuyentes (NTU), el sector manufacturero de EE.UU. perdió 100,000 empleos entre enero de 2025 y abril de 2026. El empleo fabril cayó en 9 de los 10 meses de datos disponibles desde el Día de la Liberación. La ratio de trabajadores manufactureros sobre el total del empleo no agrícola cayó al punto más bajo desde 1939 — exactamente lo opuesto a lo que prometía la política.
Los agricultores también pagaron un precio alto. El déficit comercial agrícola pasó de US$37,000 millones en 2024 a US$41,000 millones en 2025, un aumento del 10.8%. Los aranceles golpearon con doble efecto: menores exportaciones y mayores costos de insumos. Solo de febrero a octubre de 2025, los aranceles elevaron el costo de maquinaria agrícola y químicos en US$958 millones.
La Corte Suprema y el «TACO» de los Mercados
La Corte Suprema intervino. En febrero de 2026, el más alto tribunal declaró inconstitucionales la mayoría de los aranceles de emergencia, activando un proceso sin precedentes de reembolso de aproximadamente US$170,000 millones a importadores afectados. La administración Trump busca reinstaurar los aranceles vía otras autoridades legales antes de que los actuales expiren en julio.
El meme financiero «TACO» — Trump Always Chickens Out — captura la percepción de los mercados: cada vez que los aranceles generaban turbulencias extremas, la administración retrocedía o otorgaba exenciones. Sin embargo, los analistas advierten que el sistema de comercio global ya se reorganizó: empresas multinacionales están rediseñando cadenas de suministro, China encontró nuevos compradores para sus exportaciones redirigidas y alcanzó un superávit comercial récord de US$1.2 billones en 2025, y naciones como Volkswagen reestructuran inversiones condicionadas a los reembolsos arancelarios.
El Impacto Sobre República Dominicana y la Región
Para la República Dominicana y la región, las implicaciones son directas. Con el 59% de las exportaciones dominicanas dirigidas a EE.UU., cualquier nueva ronda de aranceles — incluidos los posibles cambios al acero y aluminio — afectaría directamente las zonas francas, cuyos ingresos en exportaciones sumaron US$1,241 millones solo en los primeros dos meses de 2026. El Banco Central dominicano ha señalado que monitorea de cerca el contexto internacional «complejo, turbulento e incierto».
El veredicto al año uno es claro: los aranceles del «Día de la Liberación» fracasaron en sus propios términos, según concluyen analistas de la NTU, el Tax Foundation y la Universidad de Yale. No redujeron el déficit. No impulsaron la manufactura. No bajaron los precios. Pero sí reescribieron las reglas del comercio internacional — y ese legado durará mucho más que los propios aranceles.
















