DIARIO FINANCIERO.- El presidente Luis Abinader confirmó que en los próximos días anunciará su decisión sobre la ley que elimina las candidaturas independientes, una de las reformas más sensibles del actual ciclo político.
La iniciativa fue aprobada por el Congreso Nacional el 24 de marzo, tras semanas de debate. Ahora, el Ejecutivo enfrenta una ventana limitada: menos de 10 días para promulgar u observar la ley, conforme al procedimiento constitucional.
Si el mandatario no actúa dentro del plazo, la normativa quedará promulgada automáticamente, lo que eleva la presión institucional sobre la decisión.
Un punto de quiebre político
La decisión de Abinader no es meramente técnica: redefine el modelo de competencia electoral en República Dominicana.
Por un lado, la eliminación de las candidaturas independientes cuenta con respaldo mayoritario de la clase política. Sin embargo, sectores de la sociedad civil, juristas y actores extrapoder han expresado rechazo, argumentando que limita la participación ciudadana.
El Congreso, en lugar de regular esta figura como había ordenado el Tribunal Constitucional, optó por eliminar los artículos 156, 157 y 158 de la Ley 20-23, suprimiendo en la práctica esta vía de acceso al poder.
Impacto institucional y regulatorio
El caso refleja un choque potencial entre poderes del Estado:
- El Tribunal Constitucional había abierto la puerta a estas candidaturas.
- El Congreso decidió eliminarlas.
- El Ejecutivo ahora define el desenlace.
En términos de gobernanza, la decisión de Abinader marcará precedente sobre el equilibrio institucional y el respeto a decisiones judiciales, además de influir en la percepción de apertura del sistema político.
Riesgo reputacional y señal al mercado político
Para el entorno político y empresarial, este proceso envía señales claras:
- Regulación electoral como variable de estabilidad institucional
- Capacidad del sistema para integrar nuevos actores políticos
- Nivel de alineación entre poderes del Estado
La decisión final no solo impactará el sistema electoral, sino también la confianza en las reglas del juego democrático.
















