DIARIO FINANCIERO.- El proceso de licitación del monorriel de Santo Domingo ya tiene ganador. Un consorcio dominico-mexicano resultó adjudicatario tras presentar una oferta aproximadamente RD$10,000 millones por debajo de sus competidores, en una decisión que redefine las reglas de eficiencia en proyectos de infraestructura pública.
La propuesta económica fue el factor determinante. El diferencial de precio no solo inclinó la balanza, sino que introduce presión sobre el resto del mercado en términos de competitividad y estructura de costos.
El monorriel forma parte de la estrategia de modernización del transporte urbano en la capital. Se trata de una obra clave para descongestionar el tránsito, mejorar la movilidad y elevar la productividad urbana, especialmente en corredores de alta densidad.
Desde el punto de vista financiero, la adjudicación con una oferta significativamente menor plantea dos lecturas:
- Mayor eficiencia en costos y ejecución
- O riesgos potenciales en márgenes, calidad o plazos si no se gestionan correctamente
Para el Estado, el ahorro proyectado representa una oportunidad fiscal relevante. Reducir el costo de una obra de esta magnitud libera espacio presupuestario para otros proyectos o reduce presión sobre endeudamiento.
Sin embargo, el mercado estará atento a la ejecución. El verdadero valor del proyecto no estará en la licitación, sino en su capacidad de cumplir cronogramas, estándares técnicos y retorno social.















