DIARIO FINANCIERO.- El precio del petróleo en 2026 está mostrando una volatilidad inusual, impulsada por el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán. En pocos días, el mercado ha registrado caídas de más del 10% y rebotes que vuelven a colocar el barril por encima de los US$100.
El contexto es claro: la prima de riesgo geopolítico volvió al centro del precio del crudo. Desde finales de febrero, cuando se intensificaron las operaciones militares, el petróleo inició una escalada que llevó al WTI a tocar los US$119.48 por barril el 9 de marzo, su nivel más alto en casi cuatro años.
Pero esta semana marcó un punto de inflexión.
El lunes, el mercado reaccionó con fuerza a un giro político. Los precios cayeron más de 10% tras el anuncio de Donald Trump de posponer ataques a infraestructura iraní y abrir la puerta a negociaciones. La señal redujo momentáneamente el riesgo percibido de interrupción de suministro.
El martes, el optimismo duró poco. El Brent rebotó más de 4% y superó nuevamente los US$100, cerrando en US$103.49 por barril, luego de que Irán negara cualquier diálogo con Washington. El mercado interpretó el escenario como inestable y propenso a escaladas. El WTI también subió hasta US$89.70.
Este miércoles, la tendencia vuelve a invertirse. El Brent abre en US$100.35 (-3.96%) y llega a tocar mínimos de US$97.15, mientras el WTI se mantiene en torno a los US$89–90, nuevamente a la baja.
El patrón es evidente: el petróleo está siendo gobernado por titulares, no por fundamentos tradicionales.
El punto crítico sigue siendo el Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca de un tercio del petróleo marítimo mundial. Cualquier interrupción en esa ruta podría disparar los precios de forma abrupta.

En ese contexto, proyecciones del mercado apuntan a un rango amplio. JP Morgan estima que el crudo podría oscilar entre US$85 y US$110 en el corto plazo, aunque advierte que un choque de oferta podría llevarlo hasta US$150 por barril.
Para economías importadoras como República Dominicana, el escenario implica presión sobre inflación, costos energéticos y balanza comercial. Para empresas, significa una variable de riesgo que vuelve a escalar en la toma de decisiones.
La conclusión es directa: el petróleo ha entrado en una fase donde la geopolítica pesa más que la oferta y la demanda.
















