En un escenario de desaceleración e incertidumbre el gobierno debe ponderar medidas de facilitación tributaria – Edgar Morales
La economía global enfrenta una situación delicada, como evidencia en el Índice Mundial de Incertidumbre (WUI, por sus siglas en inglés) del FMI, que alcanzó un máximo histórico de 106.862 puntos en febrero de 2026, superando los niveles de la pandemia del Covid-19 y otras crisis anteriores. Desde 2025, este índice ha marcado máximos históricos debido a factores como la política arancelaria de Estados Unidos, la expansión de la Inteligencia Artificial y conflictos geopolíticos como los de Gaza y Ucrania. A estos desafíos se sumó el nuevo conflicto iniciado el 28 de febrero entre Irán, Estados Unidos e Israel.
Aún es demasiado pronto para determinar el impacto y alcance que tendrá la guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel en la economía global; esto dependerá tanto de lo que dure el conflicto, si otros países se involucran o del tipo, magnitud y estructura que sean afectadas por los ataques. Sin embargo, a solo un mes de iniciado, ya se observan repercusiones en los precios internacionales del petróleo. Por ejemplo, el 2 de febrero el barril de petróleo WTI costaba US$61 y el Brent US$68; en apenas cinco semanas, ese precio subió un 50% y ahora el WTI se cotiza en US$93 y el Brent en US$101.
De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía (IEA, por sus siglas en inglés) “La guerra en Oriente Medio está generando una grave crisis energética, siendo la mayor interrupción del suministro en la historia del mercado petrolero mundial. De no alcanzarse una solución rápida, las repercusiones en los mercados energéticos y las economías continuarán agravándose”.
Previo al impacto del choque petrolero, el FMI proyectaba que la economía mundial crecería 3.3%, cifra similar al crecimiento de 2025, y anticipaba una inflación en descenso hasta el 3.8%, explicada por una baja en la demanda global y en los precios de la energía. Sin embargo, actualmente algunos economistas consideran un escenario de posible recesión mundial y hasta de una estanflación. De hecho, se espera que en la reunión de primavera conjunta entre el FMI y el BID, que será celebrada a principios del próximo mes de abril, las previsiones sobre crecimiento e inflación sean significativamente más pesimistas que las estimaciones realizadas a comienzos del año.
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En este contexto, la política tributaria cumple una función clave como instrumento de política fiscal orientado a mitigar los efectos de la desaceleración económica sobre la demanda agregada. Para ello, debe implementarse políticas contracíclicas que sean focalizadas y de corto plazo, tales como:
- Facilidades de pago: aplazamientos o fraccionamientos de pago de impuestos. En República Dominicana, los recargos e intereses son altos y deberían limitarse y reducirse. También se recomienda simplificar y automatizar los acuerdos de pago, que ahora dependen de trámites burocráticos y criterios subjetivos.
- Reducción de penalidades y amnistías tributarias. Si bien las amnistías tributarias recurrentes impactan negativamente la percepción de riesgo y el cumplimiento posterior fiscal en periodos siguientes, en circunstancias extraordinarias como las actuales resulta justificado considerar la reducción de penalidades y el cierre de periodos fiscales para aquellos contribuyentes que opten por regularizar voluntariamente su situación fiscal. Además este tipo de medidas genera ingresos adicionales en el corto plazo, contribuyendo a fortalecer la posición fiscal del gobierno en un contexto de política fiscal expansiva.
- Reducción de impuestos. Ejemplos de estas medidas son la reducción de retenciones que tienen carácter de pagos a cuenta, surtiendo los mismos efectos de un aplazamiento; las deducciones o reconocimientos de pérdidas en un cien por ciento; créditos por inversión; posponer ajustes a la inflación de impuestos específicos al consumo; o eliminar impuestos improcedentes, mal diseñados e ineficientes.
- Certeza tributaria. En tiempos de incertidumbre, los contribuyentes buscan certeza. La estandarización de criterios y normativas de administración tributaria fomenta el cumplimiento voluntario.
- Medidas para optimizar el sistema tributario. Las crisis representan una oportunidad para mejorar el sistema tributario. Aunque los cambios estructurales suelen ocurrir ante choques endógenos (internos) y no exógenos (externos) como el actual, las autoridades deberían evaluar medidas de largo plazo destinadas a mejorar y actualizar los procedimientos tributarios.
Es importante señalar que la aplicación de medidas de política tributaria, como las previamente mencionadas, está supeditada a diversos factores, entre los que se incluyen el espacio fiscal —el cual determina el nivel de recaudación que el gobierno puede sacrificar en el corto plazo—, la posición cíclica inicial de la economía (ya sea en una fase de expansión o desaceleración), así como las expectativas respecto a la duración y magnitud del choque económico, elementos que inciden directamente sobre la selección del tipo de medida y su periodo de vigencia.
En el caso de la República Dominicana, el país experimentó en 2025 un crecimiento inferior a la mitad de su potencial del PIB; según datos preliminares, el incremento registrado en el año anterior fue de aproximadamente 2.1%. La proyección inicial para 2026 estimaba un crecimiento económico del 4.5%, sin embargo, este resultado estará condicionado por el impacto de los choques externos imprevistos en esta estimación.
Considerando los resultados del Índice Mundial de Incertidumbre y las perspectivas de la IEA, estamos en una coyuntura sin precedentes, en la que la incertidumbre predomina como principal variable de análisis. Frente a este contexto, el gobierno dominicano ha implementado políticas contracíclicas de gasto público, tales como el aumento de subsidios a combustibles y fertilizantes. También, se han anunciado medidas de facilitación tributaria, sin que hasta el momento se conozcan sus detalles. Es momento de concretar alguna de estas iniciativas, procurando no poner en peligro la estabilidad fiscal, pero manteniendo la estabilidad económica que es el objetivo principal.














