Estados Unidos.- Si usted ha viajado a Estados Unidos en las últimas semanas —o tiene familiares que lo han intentado—, probablemente escuchó las quejas: filas de hasta dos horas en los aeropuertos, vuelos retrasados por cientos y escasez de personal de seguridad. Ese caos tiene nombre institucional: un cierre parcial del Departamento de Seguridad Nacional que lleva más de un mes. Hoy, llega un nuevo jefe.
El Senado de EE.UU. confirmó a Markwayne Mullin como secretario de Seguridad Nacional con 54 votos a favor y 45 en contra, con el mandato implícito de apagar los incendios que dejó la gestión de Kristi Noem y el cierre parcial del departamento desde el 14 de febrero.
Un departamento en crisis
Mullin hereda un Departamento de Seguridad Nacional en cierre parcial desde el 14 de febrero, producto de un desacuerdo presupuestario entre republicanos y demócratas sobre los límites de actuación de los agentes de ICE. Las consecuencias han sido visibles: escasez de personal de transporte en aeropuertos, filas enormes en controles de seguridad y atrasos de hasta dos horas en cientos de vuelos. Para los miles de dominicanos que viajan semanalmente a EE.UU. —ya sea por negocios, turismo o conexiones familiares—, este cierre no ha sido abstracto.

El perfil del nuevo secretario
Markwayne Mullin, senador republicano de Oklahoma, llega con 13 años de experiencia en el Congreso y fama de negociador: fue pieza clave para aprobar el plan fiscal de Trump en 2025. La votación fue casi partidista, pero dos demócratas cruzaron líneas: John Fetterman (Pensilvania) y Martin Heinrich (Nuevo México) votaron a favor. Mullin reemplaza a Kristi Noem, cesada por Trump a principios de marzo tras una gestión marcada por controversias, incluyendo la muerte de dos ciudadanos estadounidenses en operativos migratorios en enero.
Lo que prometió Mullin
En su audiencia ante el Senado la semana pasada, Mullin fijó un objetivo concreto: “Mi meta en seis meses es que no seamos la noticia principal todos los días. Que la gente entienda que estamos ahí afuera, que los protegemos y que trabajamos con ellos”. Es un giro de tono respecto a Noem, cuya gestión priorizó operativos de alto perfil mediático. La pregunta es si ese enfoque más pragmático se traducirá también en un trato diferente hacia la comunidad migrante.
















