DIARIO FINANCIERO.- Imagine que su jefe le dice: “Si no usas inteligencia artificial, nunca serás promovido”. No es una amenaza de Silicon Valley. Es la política oficial del fondo que administra US$2.1 billones —más que el PIB combinado de toda Centroamérica y el Caribe— y que invierte en casi 9,000 empresas en todo el mundo, incluyendo mercados que afectan directamente a República Dominicana.
El fondo soberano de Noruega, el mayor del planeta, ha adoptado la inteligencia artificial como herramienta obligatoria para todos sus empleados, logrando ahorros masivos de productividad mientras advierte que una burbuja en el propio sector de IA podría costarle hasta el 35% de su valor.
IA obligatoria: usar o estancarse
El Norges Bank Investment Management (NBIM), gestor del fondo, publicó en enero una estrategia de tres años que lo declara “all-in on AI”. Su CEO, Nicolai Tangen, fue directo con Bloomberg en 2025: “Si no la usas, nunca serás promovido”. La entidad planea reducir a la mitad los procesos manuales y crear lo que llaman “colegas digitales” para tareas rutinarias. En mayo de 2025, Tangen anunció ante el parlamento noruego una pausa en contrataciones —sin recortes de personal— para redirigir el tiempo ahorrado hacia “pensar más y tomar mejores decisiones”.
Los resultados hablan en números
Las encuestas internas del fondo muestran un aumento de productividad del 20% gracias a herramientas de IA, con un ahorro estimado de 213,000 horas anuales. Los empleados ahora consultan datos en lenguaje natural y analizan conferencias de resultados en minutos, no en días. Desde finales de 2024, el equipo de monitoreo de riesgos ESG utiliza el modelo Claude de Anthropic como herramienta central. En 2025, comenzaron a usar modelos de lenguaje para evaluar cada nueva acción adquirida en menos de 24 horas, escaneando riesgos como trabajo forzado, corrupción y fraude, especialmente en mercados emergentes. El resultado: “En múltiples casos identificamos y vendimos inversiones antes de que el mercado reaccionara, evitando pérdidas potenciales”, reportó NBIM.
La paradoja: apostar por IA y temer su burbuja
Aquí está la contradicción que el fondo reconoce abiertamente. Su último informe estratégico identifica una burbuja de IA como un riesgo mayor que podría costarle hasta el 35% de su valor. Las disrupciones geopolíticas podrían erosionar hasta el 37%. Sin embargo, el fondo ha decidido no reducir su exposición al sector tecnológico. Es una apuesta calculada: usar la IA para ganar eficiencia mientras se reconoce que el mismo sector podría sobrecalentarse.
















