DIARIO FINANCIERO.- Un país que invierte el 4% de su PIB en educación y acumula cinco planes educativos abandonados en 30 años tiene un problema que no se resuelve con más presupuesto. Se resuelve preguntando por qué ningún plan ha funcionado. Eso es exactamente lo que la Asociación Dominicana de Profesores pretende hacer.
Cinco planes, cero continuidad
El historial es demoledor. El Plan Decenal 1992-2002 fue truncado sin evaluación. El de 2003-2013 produjo “resultados imperceptibles”. El de 2008-2018 terminó sin resultados positivos. El Pacto Educativo 2014-2030 fue abandonado. Y el Plan Decenal Horizonte 2034, según la ADP, “nadie sabe dónde anda”. Son 30 años de estrategias que se lanzan con fanfarria y se archivan sin rendir cuentas.
Lo que propone el congreso
Rafael Féliz, organizador del evento y miembro del Comité Ejecutivo Nacional de la ADP, fue directo: “Necesitamos urgente la construcción de una visión educativa propia, desde la realidad dominicana, sin la imposición de modelos foráneos que anulan el rol pedagógico del docente”. El congreso reunirá a 115 maestros, delegaciones estudiantiles, académicos, organizaciones comunitarias y expertos internacionales. También se analizará el cumplimiento del artículo 197 de la Ley 66-97. La reciente propuesta de unificar el Minerd y el Mescyt también estará sobre la mesa.
La deuda con los estudiantes
La crisis no es abstracta: se mide en estudiantes que egresan sin competencias básicas de lectura y matemáticas. La ADP propone una pedagogía “descolonizada” que reivindique al docente como “sujeto pedagógico e intelectual transformador” y desarrolle pensamiento crítico. Más allá del lenguaje gremial, el fondo es concreto: sin resultados de aprendizaje, la inversión educativa del país es un gasto, no una inversión.
Para el sector empresarial dominicano, la crisis educativa no es un tema que se queda en las aulas. Cada generación que egresa sin competencias adecuadas es mano de obra menos calificada, menor productividad y mayor dependencia de importar talento. El congreso de la ADP será valioso si produce propuestas concretas y medibles, no solo diagnósticos. El país ya tiene suficientes documentos que describen el problema. Lo que falta es voluntad de ejecutar — y de medir resultados con la misma rigurosidad con la que se mide un balance financiero.
















