SANTO DOMINGO.- Durante décadas, la economía dominicana ha crecido a tasas superiores al promedio regional. Ese desempeño permitió ocultar algunas debilidades estructurales que ahora comienzan a emerger.
El ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz, planteó que la República Dominicana necesita reformas estructurales y mayor productividad para sostener su crecimiento económico en el largo plazo.
Estabilidad macroeconómica en medio de un entorno global complejo
Durante su participación en el almuerzo de la Cámara Americana de Comercio (AmchamDR), Díaz destacó que el país ha mantenido estabilidad macroeconómica pese a un contexto internacional marcado por choques externos y tensiones geopolíticas.

Entre los indicadores señalados por el ministro seran:
- Inversión extranjera directa de US$5,032 millones en 2025.
- Remesas por US$11,866 millones, con crecimiento de 10.3%.
- Exportaciones por US$15,931 millones.
- Ingresos turísticos de US$11,318 millones.
- Depreciación promedio del peso de 4.1%.
Además, indicó que el país creció 2.1% en 2025, en línea con el promedio de América Latina, y se proyecta una expansión económica de entre 4% y 4.5% en 2026.
El funcionario también resaltó que la inflación se mantiene dentro del rango meta, el desempleo ronda el 5% y la pobreza monetaria cayó a 17.3%, su nivel más bajo histórico.

El desafío: pasar de crecimiento por acumulación a productividad
Díaz advirtió que el modelo económico dominicano, basado en la acumulación de capital y mano de obra, comienza a mostrar señales de agotamiento.
Según explicó, el reto de los próximos años será transitar hacia un crecimiento intensivo en productividad, en lugar de depender únicamente del aumento de factores productivos.
El ministro citó al economista Paul Krugman, quien sostiene que la productividad es el factor determinante del nivel de vida a largo plazo.
Para lograr ese cambio, planteó reformas estructurales como:
- Simplificación regulatoria
- Formación de capital humano
- Eliminación de distorsiones en los precios para mejorar la asignación de recursos
También mencionó lo que denominó “precios mentirosos”, señalando que algunos precios y tarifas públicas no reflejan los costos reales, lo que distorsiona las señales económicas.
Mayor inversión pública como complemento del sector privado
Otro eje central de la presentación fue la necesidad de aumentar la inversión pública en infraestructura.
El ministro indicó que el nivel actual de inversión pública en el país es cercano al reemplazo del capital existente, lo que podría generar cuellos de botella para el crecimiento económico.

En ese sentido, explicó que el Gobierno busca acelerar la ejecución de proyectos de infraestructura y liberar recursos presupuestarios para que instituciones como MOPC, MIVED y OPRET ejecuten más rápidamente sus proyectos.

Si ese objetivo se logra, el Ejecutivo podría ampliar la inversión pública entre 0.5 y 1 punto del PIB mediante un presupuesto reformulado.
Disciplina fiscal y reformas institucionales
Díaz insistió en que la estabilidad fiscal debe mantenerse como un pilar central de la política económica.
El cierre fiscal de 2025 reflejó un déficit cercano a 3.45% del PIB, dentro de los parámetros de sostenibilidad fiscal definidos por el Gobierno.
El ministro señaló que el país no enfrenta un problema de solvencia, sino un desafío de eficiencia en el uso de los recursos públicos.
Entre las medidas planteadas figuran:
- fortalecimiento de la regla fiscal
- creación de un consejo fiscal autónomo
- mejor manejo de pasivos y coberturas financieras
- focalización gradual de subsidios
Además, indicó que la colocación reciente de bonos soberanos se realizó a tasas comparables con las de economías con grado de inversión, reflejando la confianza de los mercados internacionales en el país.







