Diario Financiero.- El petróleo volvió al centro de la economía global. En medio de la guerra abierta entre Estados Unidos, Israel e Irán, el mercado está incorporando una “prima de guerra” ante el riesgo real de interrupciones de oferta en el Golfo Pérsico, especialmente en el estrecho de Ormuz.
El resultado: el barril rebota con fuerza y reabre el debate sobre inflación, subsidios y crecimiento en economías importadoras como la dominicana.
El repunte del petróleo por la guerra en Oriente Medio amenaza con trasladarse a gasolina, electricidad, inflación y cuentas fiscales en República Dominicana si el Brent se mantiene por encima de los niveles previstos en el Presupuesto 2026.
Qué está pasando con el precio
El WTI llegó a subir alrededor de 6%–7%, hasta US$71–72, niveles no vistos desde mediados de 2025.
El Brent, referencia global, avanzó entre 8% y 13% intradía, cotizando sobre US$80–82, máximo de más de un año.
También se dispararon el gas europeo (más de 20% en algunas referencias) y el índice de volatilidad VIX, señal de miedo generalizado en los mercados.
El detonante es claro: ataques a infraestructura energética, amenazas a barcos petroleros y reducción de embarques por la ruta que concentra cerca del 20% del tráfico mundial de crudo.
Si el conflicto se agrava o hay un cierre efectivo de Ormuz, varias casas de análisis ven factible un Brent cercano a US$100 en el corto o mediano plazo.

El impacto directo en República Dominicana
República Dominicana importa prácticamente todo el petróleo que consume. Con el Brent por encima de US$80 y el WTI a US$74, el choque externo se traduce rápidamente en presión interna ya que el gobierno presupuesto para el periodo fiscal del 2026 un barril a US$47.8 y el barril inicio el año costando US$60.00.
Combustibles y subsidios
El país usa el WTI como referencia. Con el crudo en torno a US$70–72, el Gobierno enfrenta dos opciones:
Permitir alzas en gasolina, diésel y GLP.
Aumentar subsidios para contener precios.

La factura petrolera dominicana supera los US$5,000 millones anuales. Cada dólar adicional en el barril suma entre US$65 y US$77 millones a esa cuenta, según estimaciones económicas locales.
Un aumento de US$25 implicaría un impacto externo de US$1,600–1,700 millones, absorbiendo entre RD$60,000 y RD$80,000 millones del espacio fiscal. Eso reduce margen para infraestructura o programas sociales.
Inflación, tipo de cambio y crecimiento
Más petróleo caro significa transporte más caro y electricidad más costosa. El efecto se transmite a alimentos y bienes básicos.
El Banco Central de la República Dominicana podría enfrentar una inflación que pase de alrededor de 5% hacia un rango de 6.5%–8% si el choque se mantiene.
Al necesitar más dólares para pagar la energía, aumenta la demanda de divisas. El tipo de cambio podría presionar la meta oficial cercana a RD$65.5 por dólar para 2026.
En términos de crecimiento, un shock energético prolongado encarece costos de producción, reduce márgenes y puede enfriar inversión y empleo. Sectores intensivos en energía —transporte, construcción, agro y turismo— sentirán el impacto primero.

El único amortiguador parcial
Un entorno de petróleo alto suele coincidir con oro fuerte. Para República Dominicana, eso favorece exportaciones mineras y reservas internacionales, pero el efecto no compensa totalmente el golpe energético ya que por razones de permisología la mina de oro en nuestro país no está operando a su máxima capacidad.
Qué mirar en las próximas semanas
Si el crudo se mantiene muy por encima de los US$47 asumidos en el Presupuesto 2026 y se acerca a US$80–90, la presión será inmediata.
Tres variables serán clave:
Ajustes semanales en precios internos de combustibles.
Anuncios del Gobierno sobre subsidios.
Revisiones de crecimiento e inflación por parte del Banco Central y el Ministerio de Hacienda.
La guerra está lejos, pero el impacto económico puede sentirse en cada tanque de gasolina y en cada factura eléctrica.







