Washington.– Estados Unidos e Irán sostuvieron el 6 de febrero sus primeras conversaciones indirectas desde junio de 2025, cuando colapsaron los diálogos tras ataques militares estadounidenses contra instalaciones nucleares iraníes.
La reunión, celebrada en Omán y mediada por el canciller Badr al-Busaidi, reunió al ministro iraní Abbas Araghchi y al enviado especial estadounidense Steve Witkoff.
Araghchi calificó el encuentro como “un buen comienzo”, aunque reconoció que la profunda desconfianza bilateralsigue siendo un obstáculo significativo.
Diferencias Enriquecimiento Y Misiles
El principal punto de fricción es el enriquecimiento de uranio al 60%, que según la agencia nuclear de la ONU supera los 440 kilogramos, un nivel cercano al grado armamentístico.
Washington exige que Irán renuncie a esa reserva. Teherán rechaza el “enriquecimiento cero” y defiende su programa como necesario para fines energéticos y médicos.
El programa de misiles balísticos constituye otra línea roja para Irán. Araghchi declaró que este aspecto es “nunca negociable”. Turquía, a través de su canciller Hakan Fidan, advirtió que ampliar la agenda podría derivar en mayor tensión regional.
Presión Militar En Paralelo
El reinicio diplomático ocurre bajo una fuerte presencia militar estadounidense. El grupo de ataque del portaaviones USS Abraham Lincoln se encuentra desplegado frente a las costas iraníes.
Trump ha sugerido incluso el envío de un segundo portaaviones al Golfo Pérsico si las conversaciones fracasan. “Tenemos una armada que se dirige hacia allá, y podría ir otra más”, declaró.
El 12 de febrero, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu se reunió con Trump en Washington, presionando para que cualquier acuerdo incluya restricciones al programa de misiles iraní.
Advertencia Directa
Trump advirtió que Irán enfrentaría consecuencias “muy traumáticas” si no se alcanza un acuerdo, aunque reiteró que prefiere una salida diplomática.
Por su parte, el jefe de seguridad iraní Ali Larijani afirmó que Teherán aún no ha recibido una propuesta clara de Washington y acusó a Israel de intentar sabotear el proceso.
Perspectiva:
Ambas partes han manifestado disposición a continuar las conversaciones. Sin embargo, sin fecha definida para una segunda ronda y con diferencias sustanciales sobre enriquecimiento y misiles, el futuro del acuerdo nuclear permanece incierto en un contexto de presión diplomática y militar creciente.
















