Diario Financiero.- El oro ha recuperado un rol central en la arquitectura financiera global.
Los bancos centrales del mundo están comprando el metal precioso a un ritmo sin precedentes, estableciendo un soporte estructural de demanda que ha llevado su precio por encima de los US$5,000 por onza por primera vez en la historia.
Según estimaciones de Goldman Sachs, la demanda del sector oficial ronda actualmente unas 60 toneladas métricas mensuales, muy por encima del promedio previo a 2022, que se situaba en apenas 17 toneladas mensuales. Este cambio marca una transformación profunda en la forma en que los gestores de reservas evalúan el papel del oro dentro de sus portafolios.
La tendencia se aceleró tras la congelación de más de US$300,000 millones en reservas del banco central ruso por parte de países occidentales luego de la invasión de Ucrania en 2022, un episodio que redefinió la percepción del riesgo político asociado a los activos denominados en dólares.
China y Polonia lideran la acumulación
El banco central de China extendió en diciembre de 2025 su racha de compras por decimocuarto mes consecutivo, incorporando 30,000 onzas troy, con lo que sus reservas alcanzaron 74.15 millones de onzas troy finas. Desde noviembre de 2024, el país asiático ha acumulado 1.35 millones de onzas, equivalentes a unas 42 toneladas.
Sin embargo, Polonia se ha consolidado como el mayor comprador de oro reportado a nivel mundial. El Banco Nacional de Polonia adquirió alrededor de 100 toneladas en 2025, liderando las compras declaradas ante el Fondo Monetario Internacional. La semana pasada, la autoridad monetaria aprobó la adquisición de otras 150 toneladas, lo que elevaría sus reservas desde 550 hasta 700 toneladas, colocando al país entre los diez mayores tenedores de oro del mundo.
“El oro está libre de riesgo crediticio, es independiente de las decisiones de política monetaria de otros países y resistente a choques financieros”, afirmó Adam Glapiński, gobernador del banco central polaco. Actualmente, el oro representa más del 28% de las reservas de divisas de Polonia, frente al 16.9% registrado en 2024.
La desdolarización se acelera
Este viraje refleja un reajuste estructural de las reservas internacionales. De acuerdo con Morgan Stanley, el fuerte repunte del oro en los últimos 18 meses ha llevado a que los bancos centrales extranjeros mantengan más valor en oro (US$4 billones) que en bonos del Tesoro estadounidense (US$3.9 billones), algo que no ocurría desde 1996.
Datos del FMI confirman que la participación del dólar en las reservas globales ha caído por debajo del 60%, su nivel más bajo en décadas. Además, una encuesta del Consejo Mundial del Oro revela que el 95% de los bancos centrales espera seguir aumentando sus reservas del metal.
“Los bancos centrales están buscando desdolarizarse, ¿y a dónde más podrían ir sino al oro?”, resumió el analista independiente Ross Norman.
Soporte estructural para el precio del oro
Goldman Sachs proyecta que las compras oficiales se mantendrán en 60 toneladas mensuales durante todo 2026, mientras J.P. Morgan estima adquisiciones totales de unas 755 toneladas este año, muy por encima de los promedios históricos previos a 2022.
A este impulso se suma la demanda financiera: los ETF globales de oro registraron entradas récord por US$89,000 millones en 2025, llevando los activos bajo gestión a US$559,000 millones.
“Una caída significativa del oro requeriría un entorno económico y geopolítico mucho más estable, algo que hoy parece poco probable”, señaló Philip Newman, director de Metals Focus.
El mensaje es claro: el oro ha dejado de ser un activo defensivo marginal para convertirse en un pilar estratégico de las reservas globales, en un mundo donde la confianza en el dólar ya no es incuestionable.
















