El presidente Donald Trump confirmó que no asistirá a la próxima cumbre del G20 en Johannesburgo, Sudáfrica, prevista para los días 22 y 23 de noviembre, y pidió la expulsión de Sudáfrica del grupo de las principales economías mundiales.
Durante su discurso en el Foro de Negocios Estadounidense en Miami, el mandatario afirmó que no “representará a nuestro país allí”, cuestionando la legitimidad del país africano como miembro del G20. En su lugar, el vicepresidente JD Vance encabezará la delegación estadounidense, aunque con una participación de bajo perfil.
Tensiones diplomáticas en aumento
El anuncio marca el punto más alto de meses de deterioro en las relaciones entre Washington y Pretoria. Trump reiteró acusaciones sobre confiscación de tierras y el supuesto maltrato de sudafricanos blancos, calificando las políticas del gobierno de Cyril Ramaphosa como “injustas y discriminatorias”.
En febrero, el presidente firmó una orden ejecutiva que redujo la ayuda estadounidense a Sudáfrica y facilitó el reasentamiento de afrikaners blancos, a quienes describió como “víctimas de discriminación racial”. Estas declaraciones provocaron una fuerte respuesta del gobierno sudafricano, que calificó las afirmaciones de “inexactas desde el punto de vista fáctico”.
La tensión escaló tras una reunión en la Oficina Oval en mayo, donde Trump confrontó a Ramaphosa con reportes sobre persecución de agricultores blancos. El secretario de Estado Marco Rubio también boicoteó la reunión de cancilleres del G20, describiendo la agenda sudafricana como “antiestadounidense”.
La presidencia sudafricana del G20
Sudáfrica asumió la presidencia del G20 en diciembre de 2024 con el lema “Solidaridad, Igualdad, Sostenibilidad”, centrado en la inclusión económica, la seguridad alimentaria y la inteligencia artificial aplicada al desarrollo. El país destinó R691 millones (US$38.7 millones) a la organización de la cumbre y los eventos paralelos.
El presidente Cyril Ramaphosa afirmó que su gobierno “no será intimidado” por las declaraciones de Trump y lanzó una ofensiva diplomática para defender las políticas internas de reforma agraria, argumentando que son constitucionales y necesarias para corregir las inequidades del apartheid.
Repercusiones políticas y geoestratégicas
La ausencia de Trump reduce el potencial diplomático del encuentro, que podría haber servido como escenario para negociaciones con Vladimir Putin y Volodymyr Zelensky sobre el conflicto en Ucrania. Con Putin también ausente, la cumbre podría perder parte de su relevancia geopolítica.
La decisión del mandatario estadounidense refuerza su línea nacionalista y su crítica hacia los organismos multilaterales, mientras abre un nuevo frente de confrontación diplomática entre Estados Unidos y África.
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