La Paz. – Las elecciones presidenciales en Bolivia 2025 concluyeron con la victoria de Rodrigo Paz Pereira, del Partido Demócrata Cristiano (PDC), quien obtuvo alrededor del 54.5% de los votos válidos, frente al 45.5% alcanzado por su rival Jorge “Tuto” Quiroga, de la Alianza Popular (AL).
Paz asumirá el poder el 8 de noviembre de 2025, tras derrotar en la segunda vuelta (balotaje) celebrada el 19 de octubre, en un proceso que simboliza el fin de casi dos décadas de gobiernos del Movimiento al Socialismo (MAS). La primera vuelta tuvo lugar el 17 de agosto, cuando ambos candidatos resultaron los más votados.
Celebración y mensaje de consenso
Las calles de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz fueron escenario de celebraciones masivas por parte de los simpatizantes de Rodrigo Paz, quienes calificaron su victoria como el inicio de una “nueva etapa” para Bolivia.
El presidente electo llamó a la unidad nacional y prometió gobernar con “consensos y diálogo”, dejando atrás lo que denominó la “guerra sucia” de las campañas recientes. Por su parte, Tuto Quiroga reconoció públicamente su derrota, gesto que fue valorado como una muestra de madurez democrática en un país marcado por tensiones políticas.
Reacción del gobierno saliente y del MAS
El presidente saliente, Luis Arce, felicitó a Paz por su triunfo y se comprometió a una transición ordenada, destacando la vocación democrática del pueblo boliviano. Analistas coinciden en que la derrota del MAS representa un “voto castigo” ante la crisis económica y la pérdida de confianza ciudadana.

El expresidente Evo Morales, aunque crítico, reconoció los resultados. Sin embargo, advirtió que el nuevo gobierno debe “respetar el Estado Plurinacional” y “no traicionar la agenda de los excluidos”. También alertó sobre la posibilidad de movilización social si considera que la derecha intenta marginar a los movimientos populares.
Claves del cambio político
La victoria de Paz responde a un voto por el cambio en medio de un contexto de alta inflación, recesión y escasez de divisas. Su propuesta de un “capitalismo para todos” captó el respaldo de sectores medios y urbanos, así como de parte del electorado desencantado con el MAS.
La participación en el balotaje fue menor que en la primera vuelta, reflejando una desconfianza generalizada en la clase política. Muchos votantes afirmaron haber elegido a Paz “por necesidad de alternancia”, más que por afinidad ideológica.
La victoria de Rodrigo Paz Pereira marca una inflexión histórica en la política boliviana, al cerrar el ciclo del masismo y abrir la puerta a una nueva configuración de poder en la región andina.
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