El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró este miércoles que su gobierno evalúa realizar ataques terrestres contra cárteles de Venezuela, tras una serie de operaciones marítimas que han dejado 27 muertos en altamar.
“Ciertamente estamos pensando ahora en la tierra, porque ya tenemos bien bajo control el mar”, expresó Trump en el Despacho Oval, al ser consultado sobre la posibilidad de incursiones dentro del territorio venezolano.
Desde agosto, Washington ha desplegado buques y aviones de guerra en el Caribe, frente a las costas de Venezuela, como parte de su estrategia contra el narcotráfico. Hasta el momento, las fuerzas estadounidenses han ejecutado cinco ataques contra embarcaciones de presuntos narcoterroristas, una acción que Caracas considera una “provocación directa”.
En paralelo, el presidente venezolano Nicolás Maduro ordenó este miércoles ejercicios militares en la frontera con Colombia y en zonas clave de Caracas, como Catia y Petare, con el propósito de “defender la patria frente a la amenaza extranjera”.
Maduro negó nuevamente los señalamientos de vínculos con el narcotráfico y calificó la política de Washington como “la amenaza militar más letal y extravagante de la historia”.
El despliegue militar estadounidense ocurre pocos días después de que el Departamento de Justicia aumentara a US$50 millones la recompensa por información que conduzca a la captura de Maduro.
Por su parte, el ministro del Interior venezolano, Diosdado Cabello, acusó a Estados Unidos de buscar “robar los recursos naturales de Venezuela” mediante una “ofensiva permanente disfrazada de lucha antinarcóticos”.
Mientras tanto, informes del New York Times señalan que Trump habría autorizado operaciones encubiertas de la CIA en Venezuela, aunque el mandatario se negó a confirmarlo. “Es ridículo hacerme esa pregunta”, dijo al ser consultado por la prensa.
Los ejercicios militares ordenados por Maduro incluyen movilización de blindados, tropas y milicianos en la frontera occidental y en la fachada caribeña atlántica, abarcando los estados Táchira, Apure y Amazonas. El gobierno venezolano sostiene que estas acciones son de carácter “defensivo” y buscan “proteger comunidades, escuelas y fábricas”.
El incremento de maniobras militares en ambos países sugiere una escalada de tensiones en el Caribe, que podría reconfigurar la relación diplomática entre Washington y Caracas, ya deteriorada por años de sanciones y acusaciones mutuas.
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