Diario Financiero Sports.- El capitán del FC Barcelona, Frenkie de Jong, alzó la voz contra la decisión de LaLiga de llevar el partido entre Villarreal y Barcelona al Hard Rock Stadium de Miami el próximo 20 de diciembre, asegurando que “no le gusta” la idea y que “no es justo para la competición”.
El mediocampista neerlandés expresó su preocupación por la pérdida de equilibrio deportivo, argumentando que disputar un partido oficial fuera de España convierte el encuentro en un duelo en terreno neutral, restando valor al factor local.
“Entiendo que los clubes quieran expandir su marca y obtener beneficios económicos, pero esto no es bueno para los jugadores ni para la equidad del torneo”, sostuvo De Jong durante una entrevista con medios catalanes.
El jugador agregó que esta medida puede sentar un precedente negativo: “Ya no es una visita real, sino un partido de exhibición en otro país. Entiendo que otros clubes tampoco estén contentos”, añadió, marcando distancia con la postura oficial del club y de LaLiga.
Su opinión encontró eco en el seleccionador neerlandés Ronald Koeman, quien respaldó públicamente a su compatriota al señalar que el fútbol profesional debe mantener su esencia competitiva. “El deporte pierde autenticidad cuando se prioriza el negocio sobre el juego”, dijo Koeman en rueda de prensa previa a los amistosos de Países Bajos.
Desde el FC Barcelona, el presidente Joan Laporta respondió con diplomacia. Reconoció el derecho del capitán a expresar su opinión, pero aclaró que el club acatará la disposición oficial:
“Respetamos la postura de Frenkie, pero el Barça jugará donde indique LaLiga. Nuestra obligación es competir con profesionalismo, sea en España o en Miami”.
Por su parte, LaLiga defendió la decisión como un paso histórico hacia la globalización del fútbol español, explicando que será solo un encuentro fuera del país dentro de los 380 partidos de la temporada 2025-26. La organización sostiene que esta medida busca acercar el campeonato a nuevos mercados y fortalecer su presencia internacional, especialmente en Estados Unidos.
Sin embargo, las declaraciones de De Jong abren nuevamente el debate sobre la delgada línea entre el negocio y la deportividad en el fútbol moderno. Mientras algunos clubes celebran la expansión global como un paso hacia la modernización, otros, como el capitán blaugrana, advierten que el espectáculo no debe comprometer la justicia deportiva.
El caso reaviva una discusión que ya tuvo sus antecedentes en 2019, cuando se intentó disputar un Girona-Barcelona también en Miami, iniciativa que finalmente fue descartada por la presión de jugadores y asociaciones.
Ahora, con el regreso de la idea, De Jong se convierte en una de las voces más críticas dentro del vestuario y una figura que representa la postura de quienes priorizan el espíritu competitivo sobre el marketing.
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