Udine, Italia – En una noche que comenzó teñida de frustración y terminó en euforia, el Paris Saint-Germain escribió otro capítulo memorable en su historia reciente al conquistar la Supercopa de Europa frente al Tottenham. El conjunto parisino, que parecía condenado tras un 0-2 en contra, firmó una remontada épica en los últimos minutos y se impuso 4-3 en la tanda de penales.
El duelo, disputado en un Stadio Friuli repleto, tuvo dos mitades muy diferentes. Durante gran parte del encuentro, el Tottenham impuso su ley. Con presión alta, transiciones veloces y solidez defensiva, los ingleses dominaron el ritmo y el espacio. El gol de Micky van de Ven en el minuto 39 fue una muestra de su determinación: una jugada elaborada que culminó con un remate preciso. Apenas iniciado el segundo tiempo, Cristian Romero aumentó la ventaja con un cabezazo inapelable, dejando a los londinenses con un 0-2 que parecía definitivo.
El PSG, sin embargo, se negó a bajar los brazos. A pesar de que su portero Chevalier tuvo intervenciones salvadoras pero también un error en uno de los goles rivales, el equipo mantuvo la fe. El técnico parisino movió el banquillo y encontró respuestas. Desde el ingreso de Kang-in Lee y Gonçalo Ramos, el ataque ganó frescura y verticalidad.

La esperanza renació en el minuto 85, cuando Kang-in Lee sacó un zurdazo desde larga distancia que dejó sin opciones al guardameta rival. El gol encendió la chispa final y obligó a Tottenham a retroceder, cediendo el control que había ejercido hasta entonces.
En el tiempo añadido, cuando los segundos se escurrían, Ousmane Dembélé encontró un espacio por la derecha y envió un centro preciso al área. Allí, Ramos se elevó para conectar un cabezazo perfecto y poner el 2-2 en el marcador. La final se iba a decidir desde los once metros.
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En la tanda, la presión se sintió desde el inicio. El PSG comenzó en desventaja tras el fallo de Vitinha, pero la historia cambió cuando Van de Ven y Tel erraron para los ingleses. Los parisinos no desaprovecharon la oportunidad: Ramos, Dembélé, Kang-in Lee y Nuno Mendes anotaron con frialdad, sellando el 4-3 definitivo.
Este título tiene un sabor especial para el club francés. No solo significa un nuevo trofeo internacional que se suma a la reciente Champions League, sino que también es una redención tras la derrota en la final del Mundial de Clubes ante Chelsea. Además, refuerza la mentalidad ganadora de un grupo que ha aprendido a sufrir y a reaccionar bajo presión.
Para Tottenham, la final deja una lección amarga. El dominio durante gran parte del partido no fue suficiente para cerrar la victoria. La decisión de bajar el bloque defensivo en los últimos minutos abrió la puerta a una remontada que, en el fútbol de élite, siempre está al acecho.
El PSG, por su parte, demostró que la resiliencia y la fe pueden transformar un guion adverso en una historia de gloria. En Udine, los parisinos se coronaron campeones de la Supercopa de Europa con una remontada que quedará grabada en la memoria de sus hinchas.
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