Washington, D.C. — La tensión entre la Casa Blanca y la Reserva Federal escaló bruscamente este jueves 31 de julio, luego de que el presidente Donald Trump lanzara un ataque frontal contra el titular del banco central, Jerome Powell, tras la decisión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de mantener la tasa de fondos federales entre 4.25% y 4.5% por quinta reunión consecutiva.
En una publicación encendida en Truth Social, Trump calificó a Powell de “demasiado estúpido, demasiado enojado y demasiado político” para seguir liderando la Fed, y lo acusó de “costarle billones de dólares al país” por no recortar las tasas de interés. Bautizado en su mensaje como “Jerome ‘Demasiado Tarde’ Powell”, el presidente volvió a presionar públicamente por una política monetaria más flexible, a pesar de que la inflación permanece por encima del objetivo del 2%.
División interna sin precedentes
La votación de la Fed, que cerró con un inusual 9-2, reveló la fractura más profunda dentro del banco central desde 1993, cuando dos de los gobernadores nombrados por el propio Trump, Christopher Waller y Michelle Bowman, disintieron abiertamente. Ambos defendieron una reducción de 25 puntos básicos, argumentando que la desaceleración del mercado laboral y la estabilidad de los precios justificaban un recorte.
Según Politico, Waller habría restado importancia al impacto inflacionario de los aranceles recientemente propuestos por el propio Trump, sugiriendo que no representan una amenaza inmediata para la economía.
Powell mantiene línea técnica
En su comparecencia posterior a la reunión del FOMC, Powell se mostró firme: “Nuestras decisiones están guiadas por los datos, no por la política”. Defendió el enfoque actual como moderadamente restrictivo pero adecuado, dada la fortaleza del mercado laboral y la persistencia de una inflación aún por encima del umbral meta.
Powell finaliza su mandato en mayo de 2026, pero Trump ha insinuado en varias ocasiones que podría buscar su reemplazo anticipado, lo cual requeriría una causa justificada según la legislación vigente, algo que hasta ahora no se ha materializado.
Impacto para los inversionistas
Para pequeños inversionistas y empresarios, esta confrontación subraya el alto grado de incertidumbre política sobre la futura dirección de las tasas de interés. En un contexto global donde los bancos centrales europeos ya han comenzado a flexibilizar sus políticas, las decisiones de la Fed podrían determinar el costo del crédito, el flujo de capitales y el rendimiento de los activos en el segundo semestre del año.
Los mercados aún apuestan por una posible baja en diciembre o principios de 2026, pero la presión desde el Ejecutivo y las divisiones internas hacen cada vez más difícil predecir el curso.
¿Podrá la Reserva Federal preservar su independencia técnica ante el creciente ruido político? La estabilidad de los mercados podría depender de ello.
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