DIARIO FINANCIERO.- magine un mercado de 1,400 millones de personas con clase media en expansión y apetito creciente por el Caribe. Ahora imagine que para llegar a República Dominicana desde ese mercado hay que hacer escala en Miami, Madrid o Toronto. Ese es exactamente el cuello de botella que frena el turismo chino hacia el país.
La ausencia de vuelos directos entre China y República Dominicana es el principal obstáculo para multiplicar la llegada de turistas chinos, que hoy oscila entre 30,000 y 40,000 al año y llegan casi exclusivamente vía terceros países, según el embajador Chen Luning.
Los números que revelan la oportunidad perdida
Entre 30,000 y 40,000 turistas chinos visitan República Dominicana cada año, pero la mayoría no viene con un boleto directo desde Beijing o Shanghai. Llegan desde Estados Unidos, Canadá o Europa, aprovechando visas que ya tienen de esos destinos. Así lo explicó el embajador Chen Luning durante la feria Turismo y Atracciones Samaná 2026 (TyA 2026), celebrada del 13 al 15 de marzo en el hotel Hacienda Samaná Bay.
El cuello de botella: distancia sin puente aéreo
“Entre China y República Dominicana estamos geográficamente lejos y hasta el momento no existe un vuelo directo que conecte ambos países“, reconoció el embajador. La solución pasa por establecer vuelos directos o acuerdos de código compartido entre aerolíneas. Sin esa infraestructura, el turista chino que quiera conocer Punta Cana o Samaná necesita planificar un itinerario de conexiones que encarece y complica el viaje.
RD como destino: la percepción desde Beijing
El diplomático destacó que República Dominicana es percibida desde China como un destino atractivo y estable para la inversión y la cooperación económica, gracias a su estabilidad política y crecimiento sostenido. El fortalecimiento de la conectividad aérea, dijo, sería un factor clave para impulsar no solo el turismo sino los intercambios económicos y culturales entre ambos países.
El turismo chino es uno de los mercados emisores más grandes del mundo, y República Dominicana apenas captura una fracción marginal. Abrir una ruta directa no es solo un tema de aerolíneas: es una decisión estratégica con impacto en divisas, empleo hotelero y posicionamiento del país en el mercado asiático. Las autoridades de turismo y aviación civil deberían poner este tema en la agenda con la misma urgencia que le dan a mercados más tradicionales. Cada año sin vuelo directo es un año de ingresos que se quedan en la escala.
















