DIARIO FINANCIERO.- Maduro cayó en horas. Irán sigue complicado después de semanas. Y a 90 millas de Florida, Cuba observa. Trump también la observa — pero con una estrategia diferente a la que muchos esperaban. No es una invasión. Es algo más lento, más calculado y, según fuentes de Bloomberg, más parecido a lo que Estados Unidos hizo durante la Guerra Fría con sus zonas de influencia.
La Estrategia: Presión Económica, No Tanques
La administración Trump ha aplicado desde enero una cuarentena al petróleo destinado al gobierno cubano — incluyendo presión sobre México para que detenga sus envíos, el último gran proveedor tras la salida de Maduro. EE.UU. ahora permite que empresas vendan combustible al sector privado cubano, pero no al gobierno. El objetivo declarado: hacer que Cuba dependa financieramente de Washington, tomando el lugar que antes ocupó la Unión Soviética. “Cuba va a caer bastante pronto. Cuba está lista, después de 50 años”, dijo Trump a CNN la semana pasada.
El Contacto con la Familia Castro
Fuentes de Bloomberg revelan que funcionarios estadounidenses han mantenido conversaciones con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro y coronel del Ministerio del Interior cubano. La administración lo ve como una figura potencialmente pragmática que podría liderar una transición al margen de la ortodoxia revolucionaria. El congresista republicano Mario Díaz-Balart confirmó en CBS conversaciones con personas “cercanas” a Raúl Castro y predijo que el régimen actual no sobrevivirá al mandato de Trump, que se extiende hasta enero de 2029. El modelo es el mismo de Venezuela: sacar al líder, dejar en el poder a alguien pragmático que coopere con Washington.
Lo que Cuba Puede y No Puede Ofrecer
A diferencia de Venezuela, Cuba no tiene petróleo ni recursos naturales comparables, lo que hace más difícil atraer inversión privada. Sin embargo, la isla tiene valor estratégico para Trump como victoria geopolítica mientras la guerra en Irán se prolonga. El gobierno de Díaz-Canel prometió liberar a decenas de prisioneros y dijo estar dispuesto a negociar “en igualdad de condiciones”, pero también advirtió que está reforzando sus defensas militares. El Departamento de Estado ya envió US$9 millones en ayuda humanitaria a través de la Iglesia Católica, eludiendo al gobierno.
Para República Dominicana y el Caribe, un cambio de régimen en Cuba — aunque sea gradual — reordena el mapa regional. Una Cuba abierta a la inversión estadounidense compite directamente por turismo, zonas francas y capital extranjero. Si el modelo Venezuela se repite, la transición podría ser más rápida de lo que los analistas anticipan. El sector empresarial dominicano debería seguir este proceso con atención: una Cuba que se abre es un vecino muy diferente al que hemos conocido por décadas.
















