Washington D.C.– El presidente Donald Trump reactivó este jueves el debate público en torno al caso Jeffrey Epstein, al ordenar la divulgación de los testimonios del gran jurado que acusó al magnate financiero por tráfico sexual de menores. La instrucción se da en medio de crecientes tensiones políticas, acusaciones cruzadas y un marcado descenso en la popularidad del mandatario.
En su red social Truth Social, Trump anunció que solicitó a la fiscal general Pam Bondi que libere toda la documentación pertinente del proceso judicial de Epstein, “sujeta a la aprobación de la corte”. En su mensaje, calificó el caso como “una ESTAFA perpetuada por los demócratas” y exigió que se cierre definitivamente.
La medida se produce poco después de que el FBI y el Departamento de Justicia concluyeran que no existe una “lista de clientes” ni nuevas pruebas relevantes que vinculen a figuras públicas con la red de explotación sexual de Epstein. Esta decisión desató fuertes críticas por parte de sectores conservadores, particularmente seguidores del movimiento Make America Great Again (MAGA), quienes esperaban revelaciones explosivas de la nueva administración.
El caso ha recobrado atención mediática en las últimas semanas, en medio de rumores, teorías conspirativas y promesas de campaña de Trump de exponer a los responsables. La falta de nuevas evidencias oficiales ha frustrado a sus seguidores más fieles, quienes esperaban una ofensiva judicial contra personajes influyentes del mundo político y del entretenimiento.
La carta falsa y la reacción de Trump
La controversia se intensificó tras la publicación de The Wall Street Journal de una supuesta carta personal de Trump dirigida a Epstein, con una ilustración obscena y una frase ambigua: “Feliz cumpleaños, y que cada día sea otro secreto maravilloso”. Según el medio, el documento habría sido parte de un álbum conmemorativo recopilado por Ghislaine Maxwell, exasistente de Epstein y actualmente encarcelada.
Trump negó rotundamente la autenticidad de la carta, afirmando: “No son mis palabras, no es mi forma de hablar. Además, no hago dibujos”. En la misma publicación, arremetió contra el propietario del WSJ, Rupert Murdoch, acusándolo de formar parte de una “campaña de difamación” y amenazando con emprender acciones legales.
La acusación pública de Trump contra Murdoch se suma a una cadena de conflictos entre el presidente y medios conservadores tradicionales, que han comenzado a distanciarse del discurso de la Casa Blanca. La tensión creció aún más cuando Elon Musk, tras dejar el gabinete presidencial, insinuó sin pruebas que Trump figuraba en una supuesta lista de clientes de Epstein, desatando una nueva ola de rumores.
Caída en la aprobación y clima de confrontación
En medio de este escándalo mediático, los últimos sondeos reflejan un deterioro en la imagen del presidente. La aprobación de Trump cayó a 42.6%, mientras que su tasa de desaprobación se ubicó en 53.5%, según cifras recientes.
El regreso del caso Epstein al debate público amenaza con convertirse en un foco de inestabilidad política para el mandatario, quien enfrenta presiones internas y externas para esclarecer su vinculación pasada con el magnate, pese a no existir actualmente pruebas concluyentes que lo impliquen.
El Departamento de Justicia reiteró esta semana que Epstein se suicidó en prisión y que no chantajeó a figuras públicas, una conclusión que sigue siendo cuestionada por sectores del espectro político de derecha.
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