DIARIO FINANCIERO.- El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, decretó un nuevo estado de excepción por 60 días que abarca nueve de las 24 provincias del país, incluidas Quito y Guayaquil, en un intento por frenar al crimen organizado en la nación que ya registra la tasa de homicidios más alta de Latinoamérica.
La medida suspende los derechos de inviolabilidad del domicilio y de la correspondencia, lo que faculta a la Policía y las Fuerzas Armadas a ingresar a viviendas sin autorización judicial previa e interceptar comunicaciones. Las fuerzas militares se desplegarán en coordinación con la policía para ejecutar operaciones contra las organizaciones criminales.
Las zonas más golpeadas por el narco
Las provincias bajo estado de excepción están concentradas principalmente en la costa ecuatoriana, epicentro de las actividades del narcotráfico dedicado al envío de cocaína producida en Colombia hacia Europa y Estados Unidos. Entre ellas figuran Esmeraldas y El Oro —fronterizas con Colombia y Perú, respectivamente—, Guayas, Manabí, Santa Elena, Los Ríos, Santo Domingo de los Tsáchilas, Pichincha (donde se ubica Quito) y la provincia amazónica de Sucumbíos, también limítrofe con Colombia.
En Sucumbíos, las Fuerzas Armadas ecuatorianas desarrollaron recientemente operaciones militares con colaboración de Estados Unidos para destruir campamentos de los Comandos de la Frontera, grupo disidente de la extinta guerrilla de las FARC.
Una crisis sin freno
Desde 2024, cuando Noboa declaró la «guerra» al crimen organizado, el mandatario ha decretado sucesivos estados de excepción cuyo alcance ha variado hasta abarcar en algunos casos todo el territorio nacional. El penúltimo incluyó un toque de queda nocturno durante 15 días en cuatro provincias, incluida Guayas.
Sin embargo, los índices de violencia han continuado al alza hasta superar los 50 homicidios por cada 100,000 habitantes en 2025, cifra que sitúa a Ecuador a la cabeza de Latinoamérica. Solo entre Quito y Guayaquil suman unos 7 millones de habitantes de los cerca de 18 millones que tiene el país andino.
El decreto fue emitido en vísperas de los tres días festivos por Semana Santa, cuando millones de ecuatorianos se desplazan a otras zonas del país.















