Diario Financiero.- El Consejo Presidencial de Transición (CPT) de Haití, que gobernó el país durante casi dos años, entregó este sábado el poder al primer ministro Alix Didier Fils-Aimé, tras no lograr contener la violencia de las pandillas que mantiene al país en una profunda crisis institucional.
El traspaso se realizó bajo un amplio dispositivo de seguridad, reflejo de un clima político altamente tenso y de la fragilidad del orden público. El CPT fue creado en abril de 2024 con el objetivo de devolver estabilidad, pero sus resultados quedaron marcados por la persistencia del control territorial de grupos armados.
“El lema es claro: seguridad, diálogo político, elecciones y estabilidad”, declaró Laurent Saint-Cyr, presidente del CPT, al dirigirse a Fils-Aimé, subrayando la magnitud de la responsabilidad asumida en este nuevo escenario de poder concentrado.
Con la disolución formal del Consejo, Fils-Aimé queda como la única autoridad del Poder Ejecutivo, enfrentando una clase política fragmentada y el desafío de organizar elecciones en un país que no celebra comicios desde 2016 y que carece de presidente desde el asesinato de Jovenel Moïse en 2021.
La crisis de seguridad sigue siendo el principal obstáculo. Según la Organización de las Naciones Unidas, las bandas criminales controlan cerca del 90% de Puerto Príncipe y provocaron casi 6.000 muertes en 2025, consolidando un escenario de colapso institucional.
Ante el riesgo de un vacío de poder, Estados Unidos ha manifestado su respaldo explícito al primer ministro, incluso con el envío reciente de tres buques de guerra a territorio haitiano. A finales de enero, el secretario de Estado Marco Rubio destacó la importancia de que Fils-Aimé permanezca en el cargo para combatir a las bandas y estabilizar el país.
Paralelamente, el Departamento de Estado estadounidense sancionó a dos miembros del CPT y a un ministro, acusados de vínculos con grupos armados, lo que aceleró el desgaste del órgano transitorio.
En el terreno, la policía haitiana mantiene una ofensiva sostenida en el centro de Puerto Príncipe, que permitió desalojar a uno de los líderes más notorios de las bandas, Jimmy Cherizier, alias “Barbecue”.
Perspectiva
La concentración del poder en el primer ministro abre una nueva etapa en Haití, marcada por urgencia institucional, presión internacional y una crisis de seguridad sin precedentes, donde el éxito o fracaso del nuevo esquema será clave para definir si el país logra, finalmente, retomar el camino electoral y la gobernabilidad.
















