DIARIO FINANCIERO.- El domingo en la tarde, mientras muchos dominicanos terminaban el fin de semana, el presidente Abinader interrumpió la programación regular para hablar en cadena nacional. El tema: una guerra a más de 10,000 kilómetros de distancia que ya está encareciendo el combustible, la comida y la electricidad en el país.
El presidente Luis Abinader presentó un mensaje de tranquilidad ante el impacto económico de la guerra en Irán, pero fue honesto en que habrá costos inevitables — y detalló las herramientas del Estado para enfrentarlos, desde reservas de US$16,000 millones hasta un subsidio a fertilizantes de RD$1,000 millones.
El Plan de Tres Ejes
Abinader estructuró su respuesta en tres objetivos. Primero: mantener la estabilidad macroeconómica, para lo cual identificó cerca de RD$10,000 millones reasignables dentro del presupuesto sin aumentar el gasto total. Segundo: subsidiar los fertilizantes con RD$1,000 millones iniciales, para evitar que el alza internacional se traslade al precio de los alimentos. Tercero: sostener la inversión pública, aun en contexto de presión fiscal. La señal política es clara: el gobierno no quiere que una crisis externa le frene el crecimiento.
Los Números Que Fundamentan la Posición
El presidente puso las fichas sobre la mesa. El país cuenta con reservas internacionales superiores a US$16,000 millones. En 2025 se destinaron RD$11,500 millones en subsidios a combustibles y más de RD$105,000 millones al sector eléctrico. En lo que va de 2026, el subsidio a combustibles ya suma RD$4,000 millones. El presupuesto fue formulado con el barril a $65, pero el precio actual ronda los $100 — una brecha fiscal que justificó, según Abinader, los ajustes de entre 5.2% y 6.7% en los combustibles, los cuales reducirán el subsidio en al menos RD$12,000 millones en lo que resta del año.
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El Reconocimiento Que Más Pesa
Abinader fue inusualmente directo al hablar de lo que viene: “Habrá presiones en las tarifas eléctricas, en los costos de transporte y, en alguna medida, en los precios de los alimentos.” Eso, dijo, no es señal de debilidad económica, sino consecuencia de un choque externo de gran magnitud que ningún país puede ignorar. Destacó también que el estrecho de Ormuz — por donde pasa el 20% del petróleo y gas que consume el mundo — ha sido severamente afectado, generando una de las mayores interrupciones de suministro en tiempos recientes.
Para empresas y hogares dominicanos, el mensaje tiene una lectura práctica: los aumentos en combustible no terminaron, el gas licuado se mantiene estable por ahora (protegido), pero la tarifa eléctrica y el transporte seguirán bajo presión. El que gestiona un negocio debe revisar sus costos operativos en función de un barril estabilizado en torno a $100 por varios meses más. Y el que tiene ahorros debe prestar atención al comportamiento del tipo de cambio, que en contextos de choques externos con presión sobre las reservas tiende a moverse.
















