Santo Domingo. – Un apagón masivo a nivel nacional afectó este lunes 23 de febrero de 2026 al Gran Santo Domingo y múltiples provincias del interior, tras una falla mayor en el Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI).
Los primeros reportes situaron el inicio del evento alrededor de las 10:53 a. m., cuando sectores del Distrito Nacional comenzaron a perder el servicio eléctrico, extendiéndose rápidamente a otras zonas del país.
Entre los sectores afectados en la capital figuran El Millón, Los Prados, Arroyo Hondo, La Esperilla y Los Cacicazgos, con reportes generalizados de interrupción total del suministro. El Metro de Santo Domingo también resultó impactado, lo que confirmó la magnitud del evento en el área metropolitana.

Caída De 1,703 MW En El Sistema
La Empresa de Transmisión Eléctrica Dominicana (ETED) informó que el incidente obedeció a una “falla mayor” en el SENI, lo que provocó la salida de una parte significativa de la generación disponible.
Datos técnicos preliminares indican que la contingencia habría sacado del sistema aproximadamente 1,703 MW, equivalentes a cerca de 65% de la generación eléctrica en operación en ese momento.

Reportes adicionales señalan que el sistema cayó hasta unos 955 MW de generación activa, antes de iniciar el proceso de reposición gradual.
Hasta el momento, las autoridades no han emitido un informe técnico detallado que precise si la causa fue error operativo, falla en transmisión, disparo de protecciones o evento externo.
Proceso De Recuperación En Marcha
ETED indicó que sus equipos trabajan junto al Organismo Coordinador del SENI, generadoras y distribuidoras bajo protocolos de emergencia para estabilizar el sistema.
No se ha divulgado un horario oficial para la normalización total del servicio, aunque la recuperación avanza de forma progresiva por bloques de carga.
Contexto Y Riesgos Sistémicos
El evento ocurre pocos meses después del apagón general de noviembre de 2025, asociado a un error humano en la operación de una línea de 138 kV en la subestación de San Pedro de Macorís.
La recurrencia de fallas de alto impacto vuelve a colocar en el centro del debate la confiabilidad estructural del SENI, la robustez de sus sistemas de protección y la necesidad de inversiones en transmisión, automatización y respaldo.
Desde una perspectiva económica, apagones de esta magnitud generan costos inmediatos en comercio, transporte, industria y servicios financieros. Además, afectan la percepción de riesgo país en materia de infraestructura crítica.
La pregunta clave no es solo qué provocó la caída, sino si el sistema está preparado para evitar una repetición en el corto plazo.
















