SANTO DOMINGO ESTE.– Los residentes de la Ciudad Juan Bosch siguen enfrentando una crisis persistente en el suministro de agua potable, marcada por cortes prolongados y una calidad deficiente que ha generado preocupación y malestar en toda la comunidad.
Las denuncias más recientes, correspondientes a agosto de 2025, indican que el agua que llega a los hogares presenta un color marrón oscuro, un fuerte olor y signos evidentes de contaminación. Los vecinos afirman que, en estas condiciones, el líquido es inservible incluso para tareas domésticas básicas como lavar ropa o utensilios, y que no es apto para el consumo humano.
Interrupciones constantes y respuestas limitadas
Según los residentes, las interrupciones en el servicio son frecuentes, llegando en ocasiones a durar hasta tres días consecutivos. Ante esta situación, la comunidad ha recurrido a protestas, como cacerolazos, y a múltiples quejas formales ante la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD). Sin embargo, aseguran que no han recibido una explicación detallada sobre el origen del problema ni un calendario claro para su solución definitiva.
La línea 30 de expulsión, el punto crítico
Técnicos y autoridades han identificado que el principal problema proviene de averías recurrentes en la llamada “línea 30 de expulsión”, un tramo clave de la red de tuberías que abastece a la Ciudad Juan Bosch. De acuerdo con estimaciones oficiales, las reparaciones de estas averías suelen tomar alrededor de siete horas. Sin embargo, la experiencia de los vecinos refleja que la combinación de fallas frecuentes y la mala calidad del agua ha convertido la situación en un problema crónico, agravado por el crecimiento constante de la población del proyecto habitacional.
Planes y obras anunciadas
Para enfrentar la crisis, la CAASD y el gobierno han informado sobre la construcción de un tercer tanque de almacenamiento, con capacidad para 1,650,000 galones, cuya puesta en servicio está prevista para finales de 2025. Además, se ha proyectado la instalación de una nueva tubería y la construcción de plantas de tratamiento de aguas residuales.
A pesar de estos anuncios, los residentes sostienen que las obras no han aportado mejoras visibles hasta el momento. La percepción predominante en la comunidad es de escepticismo, alimentada por la falta de resultados tangibles y de un acceso constante a agua potable de calidad.
Impacto social y riesgos sanitarios
Expertos en salud pública han advertido que el consumo de agua con estas características puede representar un riesgo para la salud, especialmente en niños, adultos mayores y personas con sistemas inmunológicos comprometidos. Aunque no se han difundido reportes oficiales de brotes relacionados, la exposición prolongada a un suministro contaminado incrementa la vulnerabilidad de la población.
Mientras tanto, los residentes de la Ciudad Juan Bosch continúan dependiendo de soluciones temporales, como la compra de botellones y el almacenamiento de agua en recipientes, lo que genera costos adicionales y no siempre garantiza la seguridad del líquido.
La comunidad exige que las autoridades aceleren las obras y ofrezcan un plan claro, con plazos concretos, para garantizar el acceso permanente a un servicio básico esencial como es el agua potable.
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