La República Dominicana decidió posponer la X Cumbre de las Américas para el año 2026, una cita originalmente prevista para diciembre de 2025 en Punta Cana. La medida fue tomada tras consultas con socios clave, la OEA y el BID, en un contexto de crecientes divergencias políticas regionales y emergencias climáticas.
El gobierno dominicano explicó que la decisión busca garantizar una convocatoria más representativa y un diálogo constructivo, especialmente tras el paso del huracán Melissa, que causó graves daños en varios países del Caribe.
Factores políticos y tensiones diplomáticas
El aplazamiento refleja un momento de polarización hemisférica. La exclusión de Cuba, Venezuela y Nicaragua provocó el retiro de delegaciones de México y Colombia, que consideraron inaceptable la falta de inclusión. Esta fractura diplomática dificultó avanzar en una agenda consensuada sobre democracia, comercio y migración.
A ello se sumaron las tensiones militares en el Caribe, tras maniobras estadounidenses consideradas provocadoras por algunos gobiernos. La falta de alineamiento en torno a temas como la transición energética, los derechos humanos y la reforma de la OEA evidenció la necesidad de un nuevo escenario político para el diálogo continental.
Apoyo internacional y visión dominicana
Estados Unidos respaldó la decisión del gobierno dominicano, destacando que el país ha demostrado liderazgo y prudencia diplomática al priorizar la estabilidad regional sobre la urgencia política. La OEA y el BID, por su parte, coincidieron en que el aplazamiento permitirá redefinir la agenda hemisférica hacia temas de resiliencia climática, sostenibilidad y desarrollo inclusivo.
El Ministerio de Relaciones Exteriores dominicano informó que los recursos destinados al evento se conservarán para la nueva fecha y que no se suspenderán los contratos de logística y seguridad, lo que garantiza continuidad operativa.
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