DIARIO FINANCIERO.- El oro es, históricamente, el activo al que los inversores corren cuando el mundo se pone incierto. Pero lo que está pasando en Medio Oriente está rompiendo ese manual: hay guerra, hay tensión, hay miedo — y el precio del oro lleva ocho días cayendo.
El oro cayó más de 3.8% hasta los US$4,320.30 por onza, casi borrando todas sus ganancias de 2026, porque el conflicto en Irán está elevando la inflación global y reduciendo las probabilidades de que la Reserva Federal baje las tasas de interés pronto — un escenario que golpea directamente al metal.
Por Qué Baja el Oro Cuando Hay Guerra
Parece contraintuitivo, pero tiene lógica de mercado. Cuando la guerra eleva el petróleo, sube la inflación. Cuando sube la inflación, los bancos centrales no pueden bajar las tasas tan rápido — o las suben. Las tasas altas son el peor enemigo del oro, que no paga intereses. El inversor racional prefiere tener dólares o bonos que rindan algo antes que retener un metal que no genera flujo. Eso explica que el lingote haya registrado su mayor caída semanal desde 1983.
El Contexto Geopolítico Detrás del Movimiento
Durante el fin de semana, el presidente Trump dio a Irán un ultimátum de 48 horas para reabrir el estrecho de Ormuz — la vía por donde transita el 20% del petróleo y gas mundial — o enfrentar bombardeos sobre sus infraestructuras eléctricas. Irán respondió amenazando con cerrar el estrecho por completo y atacar instalaciones de energía, tecnología e infraestructura de desalinización. El oro cayó US$4,320.30 la onza al contado, acercándose al nivel de cierre de 2025 (US$4,319.37). La plata también perdió 4%, cerrando en US$65.26.
¿Cuándo Puede Rebotar?
Los analistas de BNP Paribas apuntan a un patrón histórico: en 2008, 2020 y 2022, el oro también cayó en la primera reacción al shock económico — y luego rebotó con fuerza. Wayne Gordon de UBS señaló que “la magnitud de la venta no tiene precedentes, pero su ritmo ha sido mucho más rápido que en ocasiones históricas.” Significativo: los fondos de cobertura aumentaron sus posiciones largas netas en oro al nivel más alto en siete semanas hasta el 17 de marzo — una señal de que los grandes jugadores esperan una recuperación.
Para el inversor dominicano o cualquier persona que tenga exposición a oro — ya sea directamente, a través de ETFs, o indirectamente vía fondos de pensiones — este no es necesariamente el momento del pánico. Los precedentes históricos sugieren que las caídas rápidas del oro en contextos de shock suelen ser seguidas de rebotes. Lo que sí conviene vigilar es el comportamiento de la Fed: si la inflación persiste y los recortes de tasas se alejan aún más, el oro puede seguir bajo presión en el corto plazo. La clave está en el estrecho de Ormuz — si se reabre, el petróleo baja, la inflación cede, y el oro recupera terreno.
















