DIARIO FINANCIERO.- Quien haya llenado el tanque de su vehículo esta semana en cualquier estación de Santo Domingo ya sabe que los precios del combustible no dan tregua. Pero por primera vez desde que estalló la guerra el 28 de febrero, el barril de crudo Brent dejó de subir. No se confunda: la pausa no significa que la presión haya terminado.
El Estrecho de Ormuz: la arteria bloqueada de la economía mundial
El cierre del Estrecho de Ormuz desde principios de marzo eliminó 17.8 millones de barriles diarios del flujo global de crudo. Según la Agencia Internacional de Energía (IEA), se han perdido casi 500 millones de barriles de líquidos totales desde el bloqueo — una cifra que la propia IEA califica como peor que los dos shocks petroleros de los años 70 combinados. Rystad Energy advierte que los inventarios de reserva previos a la guerra ya están “largamente consumidos”. Para República Dominicana, que importa el 100% de su petróleo, cada día de bloqueo se traduce directamente en presión sobre la factura energética, el transporte y la canasta básica.

Las señales contradictorias del mercado
El Brent superó los $110 por barril antes de reducir ganancias y cerrar la semana a la baja por primera vez. Irán dejó pasar 8-10 buques por el Estrecho de Ormuz como un gesto que calificó de “presente”, mientras Trump extendió la pausa en ataques 10 días hasta el 6 de abril. Señales que el mercado interpretó como un posible desescalamiento, aunque frágil. Goldman Sachs proyecta un Brent promedio de $115 en abril y elevó la probabilidad de recesión en Estados Unidos a 30%.
El escenario de pesadilla: petróleo a $200
Macquarie Group puso sobre la mesa la cifra que nadie quiere escuchar: si la guerra se extiende hasta junio, el barril podría alcanzar los $200. Para un país como República Dominicana, donde el precio del crudo impacta desde el GLP hasta el costo del pollo, ese escenario convertiría la presión inflacionaria actual en una emergencia económica. El gobierno dominicano tendría que decidir entre absorber el golpe con subsidios —agotando el margen fiscal— o trasladarlo íntegro al consumidor.
















