El presidente Donald Trump firmó la Ley de Implementación de Garantías para Taiwán, un marco legal que ordena evaluaciones periódicas de las directrices que rigen el compromiso oficial entre EE.UU. y Taiwán. La medida, aprobada de manera bipartidista, provocó reacciones opuestas: respaldo en Taipéi y una firme condena por parte de China.
La legislación mandata que el Departamento de Estado revise y actualice cada cinco años sus orientaciones sobre las interacciones oficiales con Taiwán, presentando informes al Congreso en un plazo de 90 días después de cada revisión. Estas evaluaciones buscan identificar oportunidades para levantar restricciones autoimpuestas sobre la relación bilateral, vigentes desde que Washington rompió vínculos diplomáticos con Taipéi en 1979.
Desde Taiwán, la respuesta fue inmediata. La Oficina Presidencial expresó su agradecimiento y destacó que la ley “afirma el valor de la interacción de EE.UU. con Taiwán y apoya relaciones más estrechas”, en palabras de la portavoz Karen Kuo. El presidente taiwanés, Lai Ching-te, celebró la aprobación y aseguró que su gobierno trabajará aún más estrechamente con Washington para garantizar la paz, estabilidad y prosperidad regionales.
Del lado de China, la reacción fue contundente. El Ministerio de Relaciones Exteriores acusó a EE.UU. de violar el principio de “una sola China”. Su portavoz, Lin Jian, afirmó que China “se opone firmemente a cualquier forma de interacción oficial” entre Washington y lo que describe como “la región de Taiwán de China”. Pekín instó a EE.UU. a “actuar con extrema precaución” y detener inmediatamente todo contacto oficial.
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La legislación también extiende de forma permanente los requisitos de la Ley de Garantía de Taiwán de 2020, reemplazando una revisión única por un sistema de evaluaciones recurrentes. El canciller taiwanés, Lin Chia-lung, indicó que este nuevo marco podría facilitar el acceso de funcionarios taiwaneses a las agencias federales, aunque aclaró que la ley no garantiza explícitamente ese resultado.
La iniciativa, presentada en febrero por Ann Wagner, el fallecido Gerry Connolly y Ted Lieu, fue aprobada unánimemente en la Cámara y luego en el Senado bajo consentimiento unánime. Su promulgación ocurre mientras se espera que Trump realice una visita oficial a China en abril, luego de su reunión de octubre con Xi Jinping, un contexto que agrega complejidad al equilibrio estratégico en Asia.
















