DIARIO FINANCIERO.- El corazón petrolero de Irán acaba de ser golpeado. En la madrugada del 14 de marzo de 2026, bombarderos estadounidenses atacaron la isla de Kharg, la terminal desde donde sale la gran mayoría del crudo iraní hacia el mundo.
La operación, confirmada por el propio presidente Donald Trump, marca uno de los ataques más significativos en la infraestructura estratégica de Irán en décadas.
El corazón petrolero de Irán bajo ataque
La isla de Kharg es uno de los activos energéticos más importantes de Medio Oriente. Aunque tiene apenas 25 kilómetros cuadrados, concentra entre 90 % y 96 % de las exportaciones petroleras de Irán.
Según el Comando Central de Estados Unidos, los ataques destruyeron más de 90 objetivos militares, incluyendo:
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Sistemas de defensa aérea
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Una base naval
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Una torre de control aeroportuario
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Un hangar de helicópteros
Medios iraníes reportaron más de 15 explosiones y columnas de humo visibles desde la isla.
La importancia estratégica es enorme: Kharg tiene capacidad para manejar hasta 7 millones de barriles diarios, lo que la convierte en la arteria energética del país.
La estrategia detrás del ataque: presión económica
El propio Trump afirmó que la operación evitó deliberadamente destruir las instalaciones petroleras.
El objetivo, según analistas cercanos a la Casa Blanca, sería debilitar las finanzas del régimen iraní sin provocar un colapso energético global inmediato.
Gran parte de la industria petrolera iraní —valorada en aproximadamente US$50,000 millones— está controlada por la Guardia Revolucionaria, un actor clave en el aparato político y militar del país.
La lógica estratégica sería simple: golpear la infraestructura militar que protege los ingresos petroleros, reduciendo la capacidad del régimen de financiar operaciones militares.
Este enfoque busca generar presión interna sin escalar hacia una invasión directa.
El riesgo global: Ormuz y el mercado petrolero
El ataque ocurre en un momento extremadamente delicado para los mercados energéticos.
El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán ya ha provocado una fuerte reacción en el mercado petrolero:
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El precio del crudo ha subido más de 40 % desde el inicio de las hostilidades.
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Más de 15,000 objetivos militares iraníes han sido atacados en operaciones conjuntas.
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Estados Unidos ha desplegado 2,500 marines adicionales en la región.
La mayor preocupación sigue siendo el Estrecho de Ormuz, por donde pasa cerca del 20 % del petróleo mundial.
Funcionarios iraníes han amenazado con restringir el paso a buques vinculados a Estados Unidos y sus aliados, e incluso exigir pagos en yuanes chinos en lugar de dólares.
Un cierre total del estrecho podría desencadenar una de las mayores crisis energéticas globales desde la década de 1970.
















