Diario Financiero.- Una incursión de drones vinculados a organizaciones criminales mexicanas en el espacio aéreo de El Paso provocó el cierre temporal del aeropuerto internacional y la activación de una operación militar antidrones, según confirmaron funcionarios federales estadounidenses.
De acuerdo con reportes oficiales, los aparatos cruzaron la frontera y penetraron el espacio aéreo estadounidense, lo que llevó al Departamento de Defensa a intervenir para “desactivar” o neutralizar los dispositivos. No se precisó públicamente el método utilizado, aunque fuentes citan posibles sistemas de interferencia electrónica o tecnología láser.
Ante el incidente, la Federal Aviation Administration ordenó el cierre del espacio aéreo alrededor del Aeropuerto Internacional de El Paso, suspendiendo operaciones comerciales hasta descartar riesgos para la aviación civil. Horas después, la restricción fue levantada tras confirmarse que la amenaza había sido contenida.
Capacidades en evolución
El uso de drones por parte de estructuras criminales como el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación no es nuevo. En México se han documentado drones comerciales modificados para vigilancia, traslado de drogas y lanzamiento de artefactos explosivos improvisados.
Informes de seguridad citan incluso plataformas con capacidad teórica de carga de hasta 50 kilogramos, lo que ampliaría el potencial destructivo si se utilizara con fines ofensivos. Sin embargo, hasta el momento no existe registro confirmado de ataques ejecutados con drones de cárteles dentro del territorio estadounidense.
Escalada política y estratégica
Autoridades estadounidenses han reportado en años recientes decenas de miles de vuelos de drones cerca de la frontera, mayormente utilizados para vigilancia y monitoreo de patrullas. La incursión en El Paso, aunque neutralizada rápidamente, se percibe como un escalamiento simbólico que podría reforzar posiciones políticas favorables a medidas más agresivas contra los cárteles.
Fuentes legislativas discuten ampliar facultades al Departamento de Seguridad Nacional y al Pentágono para derribar drones sospechosos con mayor rapidez en zonas críticas, incluyendo aeropuertos y bases militares.
Escenario probable
Expertos en seguridad señalan que, de producirse un ataque real, este sería probablemente táctico y limitado —como un dron kamikaze contra un vehículo de patrulla en zona aislada— antes que un atentado de gran escala en áreas urbanas, lo que implicaría una respuesta militar directa y rompería la lógica operativa de los grupos criminales.
Por ahora, el episodio se clasifica como una incursión neutralizada, no como un ataque ejecutado. No obstante, el uso creciente de drones por parte de organizaciones criminales redefine el mapa de riesgos en la frontera sur de Estados Unidos.
















