DIARIO FINANCIERO.- La tensión en Medio Oriente alcanzó un nuevo punto crítico esta semana tras un ataque directo al mayor yacimiento de gas del mundo, desatando una crisis energética global con impacto inmediato en los mercados.
El miércoles 18 de marzo, Israel bombardeó el campo South Pars, ubicado en el Golfo Pérsico y compartido entre Irán y Qatar. Se trata del mayor yacimiento de gas natural del planeta, clave para el suministro global de energía.
La respuesta de Irán fue inmediata. Teherán atacó infraestructuras energéticas en Qatar, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, incluyendo el estratégico complejo de gas natural licuado (GNL) de Ras Laffan, uno de los principales hubs energéticos del mundo.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, confirmó el ataque y advirtió que podría repetirse, mientras que el presidente estadounidense Donald Trump aseguró que “Israel no volverá a atacar South Pars”, aunque amenazó con destruirlo si Irán intensifica las agresiones.
Un conflicto con impacto sistémico
El enfrentamiento entre EE.UU., Israel e Irán ya suma casi tres semanas y ha derivado en un bloqueo de facto del Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo y GNL mundial.
Este cuello de botella energético ha amplificado el impacto en los mercados, elevando el riesgo de una interrupción prolongada del suministro global.
Shock inmediato en los precios
Los mercados reaccionaron con fuerza:
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Gas natural en Europa: +23% en un día, acumulando cerca de +100% desde el inicio del conflicto
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Petróleo Brent: alcanzó los US$114 por barril, con alzas intradiarias de hasta 5.5%
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Gas TTF europeo: cerca de 60 euros/MWh, duplicando niveles de febrero
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Combustibles globales: incremento cercano al 10%, con impacto directo en inflación
El movimiento refleja un escenario de riesgo geopolítico elevado y expectativas de escasez energética.

Riesgo de disrupción prolongada
La consultora Wood Mackenzie advierte que los ataques al complejo de Ras Laffan “transforman radicalmente el mercado global de GNL”, anticipando un proceso de recuperación extendido.
Qatar representa aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de GNL, lo que convierte cualquier interrupción en un evento de escala sistémica.
El analista Matthieu Favas, de The Economist, calificó el alza del gas como “enorme” y advirtió que podría prolongarse por meses.
Escenarios en desarrollo
Analistas de Julius Baer señalan que los próximos días serán clave para determinar si el mercado entra en una crisis energética estructural o si logra estabilizarse.
En el escenario más adverso, el crudo podría mantenerse sobre los US$110 durante el segundo trimestre, mientras que una contención del conflicto podría llevarlo hacia los US$91 por barril.
El factor decisivo será la evolución geopolítica, junto con posibles restricciones comerciales y mayor intervención política en los mercados energéticos.
















