BELICE. – Un equipo de arqueólogos de la Universidad de Houston ha desenterrado la tumba de Te K’ab Chaak, primer gobernante de la ciudad maya de Caracol, quien ascendió al trono en el año 331 d.C. y fue enterrado hacia el 350 d.C. con un ajuar funerario que confirma su estatus como figura fundacional en la historia real del mundo maya.
La tumba, localizada en la Acrópolis Noreste de Caracol, contenía vasijas de cerámica grabadas, joyería de jadeíta, una máscara mortuoria en mosaico, tubos de hueso tallado y conchas del Pacífico, elementos que evidencian tanto su estatus real como las conexiones comerciales e internacionales de la ciudad durante ese período.
Te K’ab Chaak es reconocido por haber fundado una dinastía que gobernaría Caracol durante más de 460 años, y su nombre continuó siendo mencionado en inscripciones del Clásico Tardío, reflejo de su importancia perdurable. Su nombre, que se ha interpretado como “Chaak de Brazos de Árbol”, conecta simbólicamente al rey con Chaak, la poderosa deidad maya de la lluvia.
Un legado real y artístico
El descubrimiento incluyó 11 vasijas decoradas con escenas de gobernantes recibiendo ofrendas y representaciones de Ek Chuah, el dios maya del comercio, además de imágenes de prisioneros atados, posiblemente como parte de rituales funerarios. Algunas tapas presentaban asas en forma de cabezas de coatí (tz’uutz’), animal que más adelante se incorporaría en los nombres de otros gobernantes de Caracol.
Entre los artefactos más valiosos está una máscara mortuoria de jadeíta fragmentada, actualmente en proceso de reconstrucción. También se están realizando análisis de ADN antiguo e isótopos estables en los restos óseos para entender mejor su linaje y origen.
Contacto con Teotihuacán
La tumba de Te K’ab Chaak coincide con otras dos sepulturas reales del mismo período, incluyendo una mujer con joyas y un recipiente de cremación con tres individuos, cuchillos y objetos de estilo mexicano central, lo que sugiere contacto temprano con Teotihuacán, ubicada a 1,200 km de distancia.
Si bien Caracol ya había mostrado influencias mexicanas en hallazgos previos, como hojas de obsidiana, esta tumba confirma que los entierros eran de élites mayas locales, y no de migrantes teotihuacanos. Este descubrimiento sitúa a Caracol como un punto estratégico en las primeras redes de intercambio diplomático y comercial en Mesoamérica.
Un hallazgo clave para la arqueología maya
Los restos de Te K’ab Chaak revelan que murió a edad avanzada, con una estatura de 1.70 m y sin dientes al momento de su muerte. Este hallazgo arroja luz sobre las primeras estructuras de poder en la civilización maya, su sofisticación ritual y su proyección política regional.
La excavación, aún en desarrollo, abre nuevas líneas de investigación sobre la formación del poder real en Caracol y el papel que jugó en la integración cultural mesoamericana durante el periodo Clásico Temprano.
¿Qué te pareció la noticia? Déjanos tu comentario más abajo















