Washington, D.C. — En un acto cargado de simbolismo por el Día de la Independencia, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó este viernes su nueva ley presupuestaria, en medio de una ceremonia en la Casa Blanca marcada por un desfile aéreo de bombarderos B-2. La firma de la denominada “Ley grande y hermosa” refuerza el rumbo político del segundo mandato de Trump, alineado con una agenda conservadora y de corte nacionalista.
“Entramos en la era dorada de Estados Unidos“, proclamó el mandatario al rubricar el documento, acompañado por decenas de legisladores republicanos. Esta legislación, que fue aprobada en la Cámara de Representantes por 218 votos a favor y 214 en contra, marca un punto de inflexión en la política fiscal, migratoria y social del país.
La nueva normativa asigna 4,5 billones de dólares a la extensión de los recortes fiscales implementados por Trump durante su primer mandato (2017-2021), y refuerza el presupuesto de defensa, al tiempo que destina importantes recursos a una campaña de deportación masiva de migrantes.
No obstante, el costo de estas medidas podría ser elevado para millones de ciudadanos. La Oficina Presupuestaria del Congreso y otras fuentes no partidistas han advertido que la ley podría aumentar el déficit fiscal en 3,4 billones de dólares en la próxima década. Además, introduce los recortes más drásticos al sistema de salud Medicaid desde su creación, afectando potencialmente a hasta 17 millones de personas, quienes podrían perder su cobertura sanitaria.
Estos ajustes también contemplan la reducción del programa de asistencia alimentaria, lo que podría dejar a millones de estadounidenses de bajos ingresos sin apoyo gubernamental para su sustento básico. Hospitales rurales también podrían cerrar como consecuencia de la reducción de fondos.
A pesar de las críticas internas, Trump logró apaciguar la rebelión de congresistas republicanos que inicialmente mostraron reservas ante el proyecto, gracias a las gestiones del presidente de la Cámara, Mike Johnson, quien negoció durante toda la noche para asegurar su aprobación.
El asesor económico de la Casa Blanca, Kevin Hassett, defendió la iniciativa, asegurando que “hará explotar el crecimiento” económico y negó que la población pierda acceso a su seguro médico. “Nadie va a perder su seguro de salud por esto”, afirmó Hassett en declaraciones a Fox News.
Entre las voces disidentes, incluso dentro del círculo cercano de Trump, se encuentra el empresario Elon Musk, quien expresó su desacuerdo con el aumento del déficit y el impacto social de los recortes.
Esta ley, sumada al reciente fallo de la Corte Suprema que limita la capacidad de jueces federales para bloquear medidas del Ejecutivo y los bombardeos que condujeron a un cese al fuego entre Israel e Irán, consolida una serie de victorias estratégicas para Trump en la antesala de las elecciones intermedias de 2026.
Los demócratas, por su parte, esperan que el impacto de la ley genere una reacción popular que les permita recuperar la Cámara de Representantes, argumentando que la política fiscal del gobierno representa una clara redistribución regresiva de la riqueza, trasladando recursos de los más pobres a los más ricos.
En un país dividido, la nueva ley de presupuesto revela la fortaleza del liderazgo de Trump en su partido, pero también expone las tensiones que podría enfrentar su administración frente a una ciudadanía preocupada por el rumbo económico y social del país.
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