Diario Financiero Sports.- El mundo del boxeo vivió una noche histórica el 13 de septiembre, cuando Terence Crawford sorprendió al derrotar a Saúl “Canelo” Álvarez por decisión unánime y proclamarse nuevo campeón indiscutido del peso super mediano.
Las tarjetas reflejaron la superioridad técnica del estadounidense: 116-112, 115-113 y 115-113, sellando una victoria que no dejó lugar a dudas. Con este resultado, Canelo sufrió la tercera derrota de su carrera profesional y perdió los cuatro cinturones mundiales que ostentaba en la división.

El combate comenzó con un Canelo agresivo, que buscó marcar el ritmo en los primeros asaltos. Sin embargo, a partir del tercer round la historia cambió: Crawford se adueñó de la distancia gracias a su jab preciso y empezó a conectar más golpes significativos. La movilidad y el control táctico del estadounidense fueron minando la resistencia del mexicano, que lució lento y sin respuestas claras para frenar la ofensiva rival.
Round tras round, Crawford mostró un boxeo inteligente, combinando defensa sólida con ataques certeros que le permitieron controlar el ring. Aunque los primeros episodios fueron competitivos, el dominio del estadounidense se consolidó con el paso de los minutos, dejando a un Canelo sin recursos estratégicos para revertir la situación.
Más allá de la derrota del mexicano, el triunfo de Crawford tiene un peso histórico: se convirtió en el primer púgil en ser campeón indiscutido en tres divisiones distintas, un logro sin precedentes que lo coloca en un pedestal reservado para los más grandes de este deporte.

Tras la pelea, Canelo reconoció la superioridad de su rival y aseguró que esta derrota no lo define. Además, abrió la puerta a una posible revancha, lo que alimenta la expectativa de una segunda batalla que podría marcar otro capítulo memorable en la historia del boxeo.
El impacto de este resultado es doble: por un lado, consolida a Crawford como uno de los mejores libra por libra de todos los tiempos; por otro, obliga a Canelo a replantear su estrategia y futuro en la categoría. Lo cierto es que el 13 de septiembre quedará grabado como una de esas noches que cambian el rumbo del boxeo.
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