Barcelona.– La Basílica de la Sagrada Família se convirtió oficialmente en la iglesia más alta del mundo el jueves 30 de octubre, tras la instalación de la primera pieza de la cruz que coronará la Torre de Jesucristo, el elemento central del diseño original de Antoni Gaudí.
Con 162,91 metros de altura, el templo catalán superó por 1,38 metros a la Ulmer Münster de Alemania, que mantenía el récord desde 1890 con 161,53 metros.
Un avance monumental hacia la culminación del templo
El histórico momento se produjo cuando una grúa instaló el brazo inferior de la cruz, una pieza de 7,25 metros de altura y 24 toneladas, fabricada en Alemania y dividida en cuatro secciones para facilitar su traslado y montaje.
Esta operación marca el inicio de la fase final de construcción de la Torre de Jesucristo, que alcanzará los 172,5 metros de altura una vez completada la cruz de 17 metros que se añadirá en los próximos meses.
La obra se acerca así a cumplir el sueño de Gaudí de levantar un templo que simbolice la unión entre la fe y la naturaleza, en un equilibrio visual con la montaña de Montjuic, cuya altura de 173 metros el arquitecto decidió no superar “por respeto a la obra de Dios”.
Un hito que coincide con el centenario de Antoni Gaudí
La finalización de la torre central está programada para junio de 2026, coincidiendo con el centenario de la muerte de Gaudí, ocurrida el 10 de junio de 1926.
La Sagrada Família ha solicitado al Vaticano la presencia del Papa León XIV para presidir una misa solemne en conmemoración de la fecha.
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Desde su inicio en 1882, la construcción del templo ha experimentado una notable aceleración en las últimas décadas, impulsada por los ingresos del turismo. Solo en 2024, 4,9 millones de personas visitaron la basílica, siendo 15% de ellos estadounidenses.
La fase final del legado de Gaudí
Aunque la Torre de Jesucristo estará completada en 2026, la finalización total del templo se prevé para 2034, con trabajos pendientes en las fachadas laterales —especialmente la de la Gloria, que será la entrada principal— y en la decoración interior.
Convertida ahora en la iglesia más alta del planeta, la Sagrada Família no solo rompe un récord arquitectónico, sino que reafirma su papel como símbolo mundial del arte sacro moderno y del ingenio de Antoni Gaudí, cuya visión sigue inspirando a millones de visitantes cada año.
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