Roma. – La ciudad de Roma comenzó a aplicar desde el 1 de febrero de 2026 un cobro de 2 euros por persona para acceder a la zona más cercana de la Fontana di Trevi, una de las atracciones turísticas más visitadas del mundo. La medida marca un cambio significativo en la gestión del patrimonio histórico de la capital italiana.
El pago se aplica exclusivamente para el acceso al área próxima al estanque, conocida como el catino y los escalones desde donde los visitantes suelen tomarse fotografías y lanzar la tradicional moneda. La vista general de la fuente desde la plaza sigue siendo completamente gratuita, permitiendo que residentes y turistas continúen apreciando el monumento sin costo.
Cómo funciona el nuevo sistema
Según la regulación municipal, el control de acceso se aplica en horario diurno, aproximadamente entre 9:00 de la mañana y 9:00 de la noche, mediante un sistema de entradas digitales.
Durante la noche, el acceso a la zona cercana vuelve a ser libre y gratuito, sin necesidad de ticket.
Los boletos pueden adquirirse a través de aplicaciones móviles, plataformas web oficiales y mediante hoteles o comercios autorizados, como parte de un esquema diseñado para reducir filas y congestión en el área.

Quiénes deben pagar y quiénes están exentos
El cobro aplica a turistas y visitantes no residentes en Roma. En cambio, los residentes de la ciudad y su área metropolitana están exentos del pago, accediendo gratuitamente mediante identificación oficial.
Asimismo, niños pequeños, hasta aproximadamente 5 años, también quedan excluidos del cobro, conforme a las disposiciones locales.
Motivos detrás de la medida
Las autoridades municipales explicaron que el objetivo principal es reducir las aglomeraciones masivas en uno de los puntos más saturados del centro histórico, así como proteger la fuente barroca de comportamientos indebidos, como sentarse en los bordes, comer o dañar la estructura.
Además, el Ayuntamiento de Roma estima que la medida permitirá recaudar alrededor de 6.5 millones de euros anuales, recursos que serán destinados al mantenimiento y conservación del patrimonio histórico.
Un precedente para otras ciudades
La decisión de Roma se enmarca en una tendencia creciente en ciudades altamente turísticas de Europa, que buscan equilibrar el acceso público con la sostenibilidad urbana y patrimonial. El modelo podría servir de referencia para otros destinos que enfrentan problemas similares de sobrecarga turística.
Ver la Fontana di Trevi seguirá siendo gratis, pero acercarse a su corazón tendrá ahora un costo simbólico que refleja el desafío de preservar el patrimonio frente al turismo masivo del siglo XXI.















