DIARIO FINANCIERO.- La primera ministra italiana Giorgia Meloni, considerada durante mucho tiempo una de las aliadas europeas más cercanas a Donald Trump, rompió públicamente con Washington esta semana por la guerra en Irán. “Esta vez, no estamos de acuerdo”, declaró en una entrevista con la cadena italiana RAI, en lo que representa el reproche más contundente hasta ahora de parte de una líder que ha cultivado una cálida relación personal con el presidente estadounidense.
“Sigo creyendo que, geopolíticamente, Europa tiene poco que ganar de una divergencia con Estados Unidos, pero nuestro deber es, ante todo, defender nuestros intereses nacionales, y cuando no estamos de acuerdo, debemos decirlo”, dijo Meloni a RAI mientras emprendía una visita sorpresa a Arabia Saudita el 3 de abril.
El enfrentamiento de Sigonella
La fricción diplomática se centra en la negativa de Italia de permitir que bombarderos estadounidenses con destino a Oriente Medio aterrizaran en la Estación Aérea Naval de Sigonella, en Sicilia. Según Reuters, la denegación ocurrió el 27 de marzo después de que las aeronaves ya hubieran despegado de Estados Unidos sin autorización previa italiana.
El ministro de Defensa italiano, Guido Crosetto, ordenó que no se permitiera el aterrizaje, citando la ausencia de cualquier solicitud formal o consulta con funcionarios militares italianos. Conforme a los acuerdos bilaterales, Sigonella —un centro clave de la OTAN en territorio soberano italiano— puede ser utilizada por aeronaves militares estadounidenses para vuelos logísticos de rutina, pero cualquier uso fuera de esos términos requiere la aprobación del parlamento italiano.
Temores energéticos y fracturas europeas
La gira no anunciada de Meloni por el Golfo —la primera de cualquier líder de la UE o la OTAN desde que comenzó la guerra el 28 de febrero— subraya la dimensión económica de su postura. Italia depende del Golfo para aproximadamente el 10% de su consumo de gas y el 12% de sus importaciones de petróleo. Un proveedor italiano suspendió recientemente las entregas de gas natural licuado hasta mediados de junio debido al cierre casi total del Estrecho de Ormuz por parte de Irán.
Italia no está sola en su resistencia: España ha cerrado completamente su espacio aéreo a los vuelos militares estadounidenses vinculados a operaciones en Irán, y Francia también ha restringido el acceso. Trump ha respondido acusando a los socios europeos de ser “poco colaboradores” y exigiendo que contribuyan más a la reapertura del Estrecho.
La fractura más profunda de la OTAN desde Irak 2003
La disputa representa la mayor grieta en la OTAN desde la Guerra de Irak de 2003, según los analistas. Meloni ya había declarado ante los legisladores italianos en marzo que los ataques estadounidenses-israelíes contra Irán se llevaron a cabo “fuera del marco del derecho internacional” y que Italia “no está participando y no tiene la intención de participar”.
Sin embargo, Roma ha continuado proporcionando activos de defensa aérea a los aliados del Golfo y cooperación en inteligencia, un acto de equilibrio que refleja la difícil posición de los gobiernos europeos, atrapados entre las demandas de Washington y el creciente sentimiento antibélico interno.
















