SANTO DOMINGO.- Las autoridades dominicanas, con apoyo de la DEA, arrestaron a Pedro Luis Cordero Espinal en Santo Domingo Este, vinculándolo a dos cargamentos que suman 1,636 paquetes de cocaína incautados en La Altagracia, y le ocuparon una libreta con registros de transacciones por hasta US$10 millones.
Cordero Espinal está señalado como presunto vinculado a la incautación del 25 de abril de 2025, cuando las autoridades ocuparon 993 kilogramos de cocaína en la Marina Ocean 21 de Cap Cana, en una embarcación de 32 pies con dos motores Yamaha de 300 HP. En ese operativo fueron arrestados tres hombres —Pablo José Rodríguez Irizarry, Carlos Javier Fuentes Torres y Rubén Darío Féliz Garo— actualmente procesados por tráfico de drogas y lavado de activos. Meses después, durante la Operación Leopardo, se ocuparon 643 paquetes adicionales también en La Altagracia, en un caso donde cayeron cuatro personas más.
Lo Que Encontraron en el Apartamento
El allanamiento se realizó en un apartamento en el sector Prado Oriental de Santo Domingo Este. Las evidencias incautadas revelan una operación con estructura financiera: una libreta con anotaciones mensuales de transacciones desde febrero hasta agosto de 2025 y una proyección inicial en la primera página de US$10 millones para el año 2025. También se encontraron un detector de señales GPS, SPY y de monitoreo, billetes en pesos colombianos y dólares estadounidenses, certificados de propiedad de vehículos, tarjetas de crédito, un carnet del Cuerpo de Bomberos de Santo Domingo Norte y un carnet de prensa.
Operativo Con Alcance Internacional
El caso involucra directamente a la DEA (Drug Enforcement Administration) de Estados Unidos, que cooperó con la Dirección General de Persecución del Ministerio Público, la Procuraduría Especializada contra el Lavado de Activos y Financiamiento del Terrorismo (PELAFT) y la Fiscalía de La Altagracia. Cordero Espinal será puesto a disposición judicial en las próximas horas para evaluar medidas de coerción.
Este caso expone una vulnerabilidad seria en la infraestructura turística y portuaria del país: las marinas privadas de zonas exclusivas como Cap Cana pueden convertirse en puntos de entrada para el narcotráfico.
















