El Partido Revolucionario Moderno (PRM) lanzó jornadas de revisión e inscripción de nuevos militantes como parte de su proceso de reorganización interna, según anunció la dirigente Yadira Henríquez durante la juramentación de la dirección provincial de mujeres del partido en Monte Plata, celebrada el miércoles 21 de octubre.
La convocatoria a la unidad partidaria enmarca la estrategia del PRM de cara a las elecciones de 2028, en un momento en que la organización busca actualizar sus estructuras y ampliar su militancia a nivel nacional, lo que anticipa una competencia interna por las candidaturas presidenciales y legislativas.
Llamado a la cohesión interna
Henríquez fijó la unidad como condición principal para mantener el poder. «Nuestro partido tiene los mejores candidatos y nuestro partido será el ganador en el 2028, porque la unidad será lo primero», expresó la dirigente en el acto. Reconoció que cada miembro del partido tiene sus propias simpatías internas, pero subrayó que su posición es institucional, es decir, subordinada a los intereses colectivos del PRM por encima de las aspiraciones individuales.
El acto en Monte Plata fue encabezado por Henríquez junto al presidente provincial del PRM en esa demarcación, Víctor Pichardo, y el secretario general, Rafael de Luna. También participaron la gobernadora Rafaela Javier Gomera, la exalcaldesa Altagracia Herrera, así como las dirigentes Yolanda Custodio, Teresa Javier y Yafreisy de los Santos, entre otros miembros del partido.
Reorganización a escala nacional
Las jornadas de inscripción y revisión de militantes anunciadas forman parte de un esfuerzo más amplio del PRM por fortalecer sus bases territoriales. La reorganización busca actualizar los registros del partido y sumar nuevos afiliados en todo el país, en lo que la cúpula describe como una preparación institucional para el ciclo electoral que inicia formalmente con las primarias internas.
El proceso de reorganización del PRM se desarrolla mientras el partido ejerce el gobierno, lo que le otorga ventaja de visibilidad y recursos institucionales, aunque también lo expone a las tensiones propias de administrar el Estado al tiempo que gestiona las ambiciones de sus distintas corrientes internas. El desenlace de esas disputas internas y la capacidad del partido de mantener la cohesión que Henríquez exige serán los factores a seguir de cara a 2028.









