La guerra con Irán y sus efectos sobre los mercados internacionales impiden que el Gobierno dominicano reduzca los precios de combustibles, advirtió este lunes el presidente Luis Abinader, quien reconoció que la presión sobre las finanzas públicas exigirá evaluar cómo distribuir el peso del encarecimiento de los hidrocarburos.
La declaración tensiona las expectativas de consumidores y empresas que aguardan alivio en los costos de la energía, insumo que incide directamente en el transporte, la producción y el costo de vida en el país. Con las finanzas públicas ajustadas, el margen para absorber el diferencial de precios sin trasladarlo al bolsillo de los ciudadanos se estrecha.
Freno externo al alivio en los surtidores
«Yo quisiera no subirla, yo quisiera empezar a bajarla. El tema es que hay una guerra que quizás la gente no lo ve todos los días, pero hay una situación internacional que evidentemente nadie la quisiera», dijo Abinader durante la edición de este lunes de La Agenda Semanal, al responder preguntas sobre cuándo cesarán los aumentos en los carburantes.
El mandatario explicó que la reducción de precios de combustibles no es posible mientras el conflicto bélico siga presionando al alza los mercados energéticos globales. Según indicó, el Gobierno ha tenido que adaptar sus decisiones presupuestarias mediante un plan anticrisis, la utilización de fondos disponibles y la reasignación de recursos de instituciones estatales para mantener la inversión pública y sostener el crecimiento económico.
Sin embargo, Abinader reconoció que esas medidas tienen límite: «Se está llegando a un momento en que tendremos que ver y analizar cómo repartir ese aumento, especialmente en los hidrocarburos, y tomaremos las medidas más apropiadas donde podamos mitigar el daño que está causando esa guerra», señaló.
Inversión pública bajo presión
El presidente sostuvo que, sin las presiones derivadas del conflicto, la meta del Gobierno era alcanzar una inversión de capital equivalente a aproximadamente el 3% del producto interno bruto (PIB). Las circunstancias, dijo, han obligado a revisar esas proyecciones.
Abinader indicó que el Gobierno celebra reuniones semanales para identificar ahorros, reasignar recursos y ajustar partidas presupuestarias, con el objetivo de preservar la ejecución de obras en distintas partes del país sin descuidar las necesidades que ha generado la coyuntura internacional.
Decisiones atadas a la evolución del conflicto
El jefe de Estado reconoció que la incertidumbre dificulta establecer con precisión las medidas económicas que deberán adoptarse a mediano plazo, pues la evolución del conflicto puede modificar las condiciones del mercado energético. «Lo que tenemos es que atender, ir atendiendo la urgencia del momento, obviamente con objetivos, no a largo plazo, sino a mediano y largo plazo, pero realmente atendiendo las urgencias y solucionando los problemas casi de día a día», expresó.
Abinader lamentó que el escenario internacional continúe marcado por tensiones bélicas en lugar de avanzar hacia una solución pacífica, y subrayó que las medidas que adopte el Gobierno dependerán directamente de cómo evolucione el conflicto. El ritmo y la magnitud de cualquier ajuste en los combustibles quedarán así condicionados a factores externos que el país no controla.









