JPMorgan Chase desplegó US$5,000 millones en inversiones en empresas emergentes durante el primer año de su iniciativa de seguridad y resiliencia de Estados Unidos, con lo que JPMorgan invierte en defensa, manufactura avanzada y tecnología hipersónica a un ritmo que ya alcanzó la mitad de su meta original de US$10,000 millones en una década.
El banco no solo tomó participaciones directas en startups: también financió y facilitó más de US$230,000 millones en transacciones dentro de la misma iniciativa durante el primer año, en el marco de un objetivo más amplio de respaldar US$1.5 billones en actividad a lo largo de diez años. Estas cifras colocan al mayor banco de Estados Unidos en un terreno que históricamente han ocupado los fondos de capital de riesgo y las agencias gubernamentales, no los bancos comerciales.
Las apuestas directas en defensa
Las dos inversiones más llamativas del año son participaciones en empresas que trabajan directamente en hardware de defensa. En agosto, JPMorgan ayudó a liderar una ronda de financiamiento de US$1,400 millones para Hadrian, una empresa que construye fábricas automatizadas para la industria aeroespacial y de defensa. Según su fundador, la planta de Hadrian en California opera con 10 robots por cada empleado humano, un modelo de producción que busca reducir costos y acelerar la fabricación de componentes críticos.
Ese mismo mes de agosto, JPMorgan participó en una ronda de US$1,000 millones para Castelion, cuyo producto insignia es un misil hipersónico de costo relativamente bajo llamado Blackbeard. Los misiles hipersónicos son aquellos capaces de volar a más de cinco veces la velocidad del sonido con trayectorias maniobrable, lo que los hace difíciles de interceptar y los convierte en una prioridad de inversión del Pentágono.
Contexto: de dónde surge la iniciativa
La iniciativa fue creada hace un año por el CEO de JPMorgan, Jamie Dimon, en respuesta a un conjunto de presiones geopolíticas que amenazan el suministro de energía y componentes clave para las industrias y la defensa de Estados Unidos: las guerras en Ucrania y Medio Oriente, y las disputas comerciales con China. El alcance del programa va más allá de la cadena de suministro y la defensa para incluir tecnologías de frontera, industrias farmacéuticas y tecnología de la salud.
Doug Petno, copresidente de JPMorgan y uno de los considerados posibles sucesores de Dimon, encabeza el proyecto de inversión general por instrucción directa del CEO. Las inversiones en empresas emergentes las lidera Todd Combs, exejecutivo de Berkshire Hathaway, quien reporta directamente a Dimon. Petno señaló que el banco podría superar su meta inicial de US$10,000 millones, citando el desempeño destacado de Combs al frente del grupo de inversión.
Un giro estratégico para la banca
El programa representa un cambio notable en el modelo de JPMorgan, que pasa de la banca tradicional a la toma de participaciones directas en startups vinculadas a la seguridad nacional. El objetivo declarado es fortalecer la producción industrial doméstica y colaborar con agencias gubernamentales para asegurar cadenas de suministro críticas, en un entorno de creciente demanda de manufactura local e infraestructura energética.
El desafío que enfrentará JPMorgan en los próximos años será demostrar que estas inversiones generan retornos financieros concretos mientras fortalecen las capacidades industriales del país, una ecuación que los mercados seguirán de cerca a medida que el banco avance hacia su meta de la próxima década.











